El subsuelo del campo Bermejo alberga un significativo potencial hidrocarburífero en sus profundidades, con vastas reservas que permanecen inexploradas. Esta situación contrasta marcadamente con las capas superiores del mismo yacimiento, las cuales, tras más de un siglo de explotación continua, se encuentran prácticamente agotadas.

Este descubrimiento representa una prometedora perspectiva para el futuro energético del país y, en particular, para la región de Tarija. El campo Bermejo, un enclave histórico en la industria petrolera boliviana, fue el sitio del primer hallazgo de petróleo en la nación hace más de un siglo. Las reservas más profundas se mantuvieron vírgenes debido a las limitaciones tecnológicas, presupuestarias y de alcance de perforación existentes en épocas anteriores.

El enfoque actual se centra en el desarrollo del pozo Bermejo X-46D, una iniciativa clave para acceder a este potencial. Estos pozos, clasificados como someros en términos geológicos, pertenecen a la era Carbonífera, siendo las formaciones del Devónico aún más antiguas. La perforación del X-46D fue detenida a una profundidad de 4,975 metros, y se prevé que las operaciones continúen para alcanzar las capas productivas.

Se estima que el éxito de este pozo podría desencadenar la certificación de reservas de al menos 2.1 trillones de pies cúbicos (TCF) de gas natural y condensados. Esta proyección se basa en exhaustivos estudios técnicos realizados a partir de 1994, los cuales, por diversas razones, no habían sido plenamente integrados en la planificación de la empresa estatal de hidrocarburos. Cabe recordar que la década de los noventa fue un período de importantes descubrimientos que consolidaron a Bolivia como un proveedor clave para los mercados de Brasil y Argentina.

Para avanzar en la comprensión y aprovechamiento de estas oportunidades, un equipo de especialistas en operaciones exploratorias y desarrollo se trasladará a Bermejo. Este grupo de expertos, que incluye figuras como Roberto Bascopé, reconocido en certificación de reservas y exploración, y Ricardo Torrico, ingeniero petrolero, tiene la misión de evaluar y explicar la trascendencia del pozo X-46D. Su trabajo es fundamental para dimensionar las nuevas perspectivas que se abren, no solo para Bermejo y el departamento, sino para la seguridad energética de toda la nación

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