En la noche del lunes, el municipio de Cotoca, ubicado en el departamento de Santa Cruz, fue escenario de un violento asalto a dos estaciones de servicio que dejó en evidencia la creciente inseguridad en la zona. Dos delincuentes armados irrumpieron en estos establecimientos comerciales, situados a escasos metros uno del otro, y en cuestión de minutos consumaron el robo llevándose el dinero recaudado por la venta de combustible. La rapidez con la que actuaron los antisociales refleja una planificación precisa y un conocimiento detallado del entorno.

Testigos presenciales relataron que los sujetos portaban armas de fuego y se movilizaban en una motocicleta roja, vehículo que utilizaron para huir tras cometer el doble atraco. El uso de armas y la violencia ejercida durante el robo han generado alarma entre los vecinos y trabajadores del sector, quienes temen que este tipo de hechos se repitan con mayor frecuencia si no se refuerzan las medidas de seguridad.

Una grabación captada por cámaras de seguridad instaladas en uno de los surtidores muestra un momento tenso: uno de los delincuentes apunta directamente a una trabajadora mientras ella intenta mantener la calma. En un primer instante, la víctima logra escapar, pero es alcanzada metros más adelante por el asaltante, quien termina arrebatándole violentamente un pequeño bolso colgado en su cintura donde guardaba el dinero. Este hecho pone en evidencia no solo la audacia de los ladrones sino también la vulnerabilidad a la que están expuestos los empleados que laboran en estos puntos estratégicos.

Además, testimonios recogidos entre trabajadores del lugar revelan que aproximadamente media hora antes del atraco, los mismos delincuentes habrían robado una motocicleta a uno de los motoqueros que operan en Cotoca. Esta información sugiere que la moto roja utilizada para escapar fue obtenida mediante un robo previo, lo que añade una capa adicional al modus operandi de estos criminales y resalta la cadena de delitos encadenados para facilitar sus acciones ilícitas.

Este doble asalto afecta directamente a comerciantes y empleados locales que dependen diariamente de sus ingresos para subsistir. La pérdida del dinero recaudado representa un golpe económico significativo para estas estaciones de servicio, además del impacto emocional y psicológico sobre quienes fueron víctimas directas del atraco. La comunidad exige respuestas rápidas por parte de las autoridades para evitar que hechos similares continúen ocurriendo y se agraven las condiciones de inseguridad.

El incidente pone sobre la mesa la necesidad urgente de implementar estrategias más efectivas para proteger a establecimientos comerciales y sus trabajadores, así como fortalecer la presencia policial en zonas vulnerables. La coordinación entre vecinos, comerciantes y fuerzas del orden resulta fundamental para crear entornos más seguros y disuadir a quienes pretenden aprovecharse mediante actos violentos.

En conclusión, el asalto ocurrido en Cotoca no solo revela las deficiencias actuales en materia de seguridad ciudadana, sino también las consecuencias directas que enfrentan quienes viven y trabajan allí ante un clima creciente de violencia e impunidad. Este caso subraya la importancia de atender con prontitud estas situaciones para garantizar el bienestar y tranquilidad de toda la población involucrada

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