Cuatro hombres fueron detenidos tras ser acusados de sustraer once sacos de mineral de una bocamina perteneciente a la empresa minera Alcira, ubicada en el departamento de Potosí. El hecho delictivo fue descubierto gracias a la rápida intervención del personal encargado de la seguridad en la mina, quienes detectaron la irregularidad y lograron reducir a los presuntos delincuentes antes de entregarlos a las autoridades policiales.

El robo ocurrió en una zona específica de extracción minera donde los implicados, conocidos localmente como “jukus” —un término utilizado para referirse a ladrones especializados en el hurto de minerales— ingresaron sin autorización para sustraer el material. Aunque la Policía aún no ha detallado qué tipo de mineral contenían los sacos ni su valor económico, se sabe que este tipo de delitos representa una problemática creciente en la región, afectando directamente a las operaciones mineras y a la economía local.

La acción inmediata del equipo de seguridad fue clave para frenar el avance del delito y permitir que los cuatro hombres fueran aprehendidos y trasladados a dependencias de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc), donde permanecen bajo custodia mientras se llevan adelante las investigaciones correspondientes. Este procedimiento forma parte del protocolo habitual ante casos similares, buscando garantizar que los responsables sean puestos a disposición del sistema judicial para enfrentar las imputaciones correspondientes.

Actualmente, el caso está en manos de la Fiscalía, que se encargará de profundizar en las circunstancias del robo y determinará si existen más personas involucradas o si este acto responde a una red más amplia dedicada al hurto de minerales. Los detenidos serán presentados ante un juez en una audiencia de medidas cautelares, instancia en la que se definirá su situación legal y posibles sanciones conforme al marco normativo vigente.

Este incidente refleja una tendencia preocupante en la región minera del departamento, donde los robos durante las horas de descanso o momentos menos vigilados se han vuelto recurrentes. Los “jukus” aprovechan estos lapsos para ingresar clandestinamente a los centros mineros y extraer material valioso, causando pérdidas económicas significativas para las empresas y afectando indirectamente a los trabajadores y comunidades que dependen de esta actividad productiva.

La persistencia de estos actos ilícitos subraya la necesidad de fortalecer las medidas de seguridad y vigilancia dentro y alrededor de las instalaciones mineras. Además, pone en evidencia el reto que enfrentan tanto las autoridades como las empresas para proteger sus recursos frente a estas amenazas constantes. La investigación en curso buscará esclarecer todas las aristas del caso, con el objetivo final de desarticular cualquier red criminal involucrada y prevenir futuros hechos similares que puedan afectar al sector minero y su desarrollo sostenible en la región

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