Desde el pasado miércoles, la comunidad de La Rinconada, ubicada en el municipio de Tipuani, enfrenta graves problemas debido a la crecida de arroyos y riachuelos que ha afectado a la zona. Las intensas lluvias, que no cesan desde entonces, obligaron a muchas familias a pasar las festividades de Noche Buena y Navidad refugiadas en un tinglado perteneciente a la cooperativa minera Monte Carlo San Juanito.

Beatriz Pary, una de las residentes afectadas, relató que han perdido todas sus pertenencias y que su vivienda se encuentra en estado crítico, con paredes debilitadas que podrían colapsar en cualquier momento. La situación es urgente, ya que el agua ha ingresado a las casas y la comunidad requiere asistencia inmediata.

Según datos proporcionados por autoridades locales, en La Rinconada habitan entre 250 y 300 familias. Hasta el viernes, el número de personas damnificadas había aumentado de 70 a 150. Un grupo de aproximadamente 55 a 60 personas permanece en el tinglado de la cooperativa, donde han instalado camas y rescatado algunos muebles, mientras que entre 20 y 30 individuos se alojan en un colegio cercano. Otros afectados han buscado refugio con familiares o amigos.

La persistencia de las lluvias ha generado preocupación, ya que se estima que la cantidad de afectados podría incrementarse en los próximos días. Además, las comunidades de Chima y Bartolo también están siendo impactadas por la crecida del río.

Las precipitaciones comenzaron de forma leve el lunes, pero para el miércoles se intensificaron considerablemente, provocando el desbordamiento de arroyos y riachuelos. La dirigente comunitaria Claudia Pérez informó que el viernes continuaron las lluvias, con un aumento acelerado del caudal en el Río Tipuani, afectando también a las localidades de El Gritado y Cangalli.

Los habitantes describen un escenario donde la lluvia es constante, amaneciendo y acostándose bajo el agua, lo que ha complicado la celebración de las fiestas navideñas. En lugar de disfrutar de estos momentos familiares, los comunarios han dedicado su tiempo a proteger sus hogares y recuperar lo que aún pueden de sus pertenencias.

De cara al Año Nuevo, las autoridades comunitarias han manifestado su compromiso de trabajar para minimizar los daños causados por las lluvias. Para ello, solicitan víveres y alimentos para los afectados, así como combustible para operar la maquinaria de las cooperativas mineras. Este equipamiento es fundamental para construir muros de contención que frenen el avance de las aguas y protejan a la comunidad de futuros desbordes

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