La violencia contra la infancia en Cochabamba ha alcanzado niveles alarmantes, con nueve casos de infanticidio registrados hasta finales de diciembre, cifra que triplica la reportada en el mismo período del año anterior. Este incremento contrasta con la tendencia nacional, donde los casos disminuyeron respecto a 2024.

De acuerdo con datos oficiales, a nivel país se contabilizan 29 víctimas de infanticidio, distribuidas en diferentes regiones: Cochabamba lidera con nueve casos, seguido por La Paz y Santa Cruz con siete cada una, Potosí con tres, Oruro con dos y Chuquisaca con uno. En tanto, Beni, Pando y Tarija no reportaron incidentes de esta naturaleza.

Cada uno de estos casos refleja la gravedad de la violencia que sufren los menores en distintos municipios. A continuación, se resumen los hechos más destacados:

El último incidente ocurrió el 26 de diciembre en una comunidad de Santiváñez, donde dos hermanos, Viviana (10 años) y Dylan (6 años), fueron atacados mientras dormían. Viviana falleció tras ser estrangulada, mientras que Dylan resultó gravemente herido por una puñalada en el cuello y permanece en terapia intensiva. El agresor, identificado como Ariel C.F., expareja de la madre de los niños, fue detenido preventivamente sin plazo definido. Dos hombres fueron imputados; uno de ellos, tío paterno de las víctimas, fue liberado por falta de pruebas.

En Tapacarí, un joven de 18 años enfrenta cargos por el asesinato de su hijo de tres semanas, ocurrido en octubre. La víctima fue asfixiada con una bolsa.

En Sacaba, un hombre fue encontrado muerto junto a su hijo de cinco años dentro de un vehículo. La investigación concluyó que el padre mató al menor y luego se suicidó.

Un caso especialmente trágico tuvo lugar en Puerto Villarroel, donde una niña de seis años fue asesinada por un adolescente de 16 años, compañero de colegio. El cuerpo de la menor fue hallado en un canal de drenaje y la autopsia confirmó que murió por estrangulamiento y abuso sexual.

En el Trópico de Cochabamba, dos hermanos de 11 y 8 años, junto a sus padres, fueron asesinados durante un intento de robo en julio. Los cuerpos fueron encontrados tras casi dos meses de búsqueda. Los responsables fueron condenados a 30 años de prisión.

En Morochata, un hombre fue sentenciado a 30 años de cárcel por matar al bebé de su hija, concebido tras una violación cometida por él mismo. El infante fue asfixiado y enterrado cerca de la vivienda.

Además, se investiga la muerte de una recién nacida con signos de violencia, caso que podría ser reclasificado conforme avancen las indagaciones.

Finalmente, en Entre Ríos, una niña de cinco años perdió la vida durante una balacera mientras su padre conducía. Un hombre fue detenido como sospechoso, y la Fiscalía ha calificado el caso como infanticidio y tentativa de asesinato.

Estos hechos evidencian la urgente necesidad de fortalecer las medidas de protección y prevención para garantizar la seguridad y el bienestar de la niñez en la región. El delito de infanticidio contempla una pena de hasta 30 años de prisión sin posibilidad de indulto, reflejando la gravedad con que el sistema judicial aborda estos crímenes

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