La Federación de Empresarios Cisterneros del Oriente ha manifestado su preocupación por la lentitud en el proceso de ingreso de combustible a la refinería de Palmasola, ubicada en Santa Cruz de la Sierra. A pesar del acuerdo establecido para normalizar la descarga en un plazo máximo de cinco días, el avance reportado hasta el cierre de la jornada del domingo resulta insuficiente y genera incertidumbre sobre el cumplimiento de dicho compromiso.
Según el reporte al que tuvo acceso UNITEL, solo alrededor de 40 camiones cisterna han logrado ingresar a la planta en los últimos cuatro días. Esta cifra contrasta notablemente con el volumen total de vehículos afectados por la paralización, que se estima en más de 600 unidades según los propios empresarios cisterneros. Por su parte, Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) maneja una cifra aproximada de 300 cisternas detenidas, lo que refleja una discrepancia notable entre ambas fuentes pero coincide en señalar la magnitud del problema.
La situación es particularmente preocupante debido a que la fila de espera para acceder a la refinería se extiende desde el sexto anillo y avenida Santos Dumont hasta la puerta posterior del recinto industrial, evidenciando un congestionamiento significativo que dificulta la operación logística y genera retrasos adicionales. Este embotellamiento no solo afecta a los transportistas sino que también repercute en toda la cadena de suministro del combustible, impactando potencialmente en el abastecimiento para diversos sectores económicos y sociales.
El dirigente Sergio Kosky enfatizó que, aunque se están enviando algunos camiones hacia La Paz —alrededor de 50 según sus declaraciones— esta cantidad resulta insuficiente para atender el volumen acumulado, que supera ampliamente las capacidades actuales. Kosky anticipó además que realizarán un nuevo conteo durante el lunes para actualizar las cifras y evaluar con mayor precisión la situación real del ingreso y descarga en Palmasola.
Este retraso pone en evidencia las dificultades logísticas y operativas enfrentadas por los cisterneros y YPFB para resolver un problema que afecta directamente al suministro nacional de combustible. La coordinación entre ambas partes es crucial para agilizar el proceso y evitar mayores perjuicios económicos y sociales derivados del desabastecimiento o demoras prolongadas.
En este contexto, la Federación continúa monitoreando el desarrollo de las operaciones y mantiene una postura vigilante respecto al cumplimiento del plazo acordado para normalizar la descarga. La eventual solución dependerá no solo del ritmo efectivo con que ingresen las cisternas a Palmasola sino también del manejo eficiente dentro de la refinería para procesar y distribuir el combustible sin mayores contratiempos.
La importancia estratégica de esta refinería para Santa Cruz y otras regiones subraya la necesidad imperante de superar estos obstáculos logísticos cuanto antes, garantizando así una cadena energética estable y confiable que sostenga las actividades productivas y cotidianas de miles de ciudadanos. El seguimiento continuo a esta problemática será esencial para informar oportunamente sobre avances o nuevas dificultades en esta materia crítica

