La Policía Boliviana ha logrado importantes avances en la investigación del ataque armado contra dos de sus efectivos en Betanzos, Potosí, con la detención de dos individuos presuntamente implicados en el suceso. Un tercer sospechoso continúa prófugo y es intensamente buscado por las fuerzas del orden.

Entre los aprehendidos figura un familiar directo del autor material de los disparos, quien, según las pesquisas, abandonó el vehículo de los agresores momentos antes de la agresión, al percatarse de la proximidad de la patrulla policial. El segundo detenido es el conductor del motorizado, identificado por su placa 1260-HZN. Este individuo intentó evadir a las autoridades ocultándose en una mina en la localidad de Huari Huari, pero fue localizado y capturado tras un cerco policial en los accesos del lugar.

El violento episodio se desencadenó alrededor de las 6:30 de la mañana del jueves, cuando una unidad policial interceptó un vehículo que generaba sospechas en la carretera de Betanzos. Los ocupantes del automóvil respondieron a la intervención con una ráfaga de disparos, hiriendo a dos sargentos. Ramiro Daza sufrió un impacto en el abdomen y fue sometido a una intervención quirúrgica de urgencia, mientras que Daniel Condori resultó lesionado en la rodilla y está a la espera de una evaluación médica para determinar la necesidad de cirugía. Ambos uniformados fueron trasladados de emergencia a la capital potosina.

Tras el ataque, la institución policial en Potosí activó de inmediato un operativo de gran envergadura, conocido como el Plan Z. Esta acción movilizó a unidades especializadas de Potosí y Chuquisaca, estableciendo refuerzos en los retenes de la zona y bloqueando posibles rutas de escape para los agresores. La rápida identificación del vehículo, un automotor verde oscuro con placa 1260-HZN, así como de su propietario y su dirección, fue clave para el avance de la investigación.

Las autoridades investigan la posible conexión de los atacantes con actividades ilícitas. La región donde ocurrió el incidente es conocida por ser un punto de tránsito para el tráfico de marihuana y la entrada de vehículos indocumentados, comúnmente denominados chutos. Esta circunstancia lleva a la hipótesis de que los agresores podrían estar vinculados a redes delictivas. La Policía ha reiterado su compromiso de llevar ante la justicia a todos los responsables de este atentado contra sus efectivos, asegurando que ningún acto de esta naturaleza quedará impune

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