El ministro de Relaciones Exteriores, Fernando Aramayo, se pronunció sobre los recientes acontecimientos en Venezuela, destacando que representan un momento decisivo para las democracias en América Latina. Según Aramayo, la operación estadounidense y la detención del presidente Nicolás Maduro simbolizan un cambio importante que pone fin a la impunidad de gobiernos que han abusado del poder, restringido derechos y manipulado las instituciones democráticas para perpetuarse en el poder.

El canciller enfatizó que este hecho envía un mensaje contundente a la región, señalando que los gobiernos vinculados al crimen organizado y a los llamados narcoestados no pueden seguir gobernando sin rendir cuentas. En ese sentido, hizo hincapié en la importancia de que América Latina comprenda y apoye el proceso de recuperación democrática que, a su juicio, comienza en Venezuela tras estos sucesos.

Respecto a las críticas internacionales que califican la acción de Estados Unidos como un intervencionismo, Aramayo subrayó que cada país tiene la libertad de tomar las decisiones que considere pertinentes, recordando que Bolivia mantiene un compromiso firme con la Carta de las Naciones Unidas y el Derecho Internacional Humanitario. Además, resaltó que la captura de Maduro está vinculada a múltiples acusaciones relacionadas con el crimen organizado y narcotráfico, temas que deben ser analizados con mayor profundidad y que corresponden al nuevo gobierno legítimo que debe establecerse en Venezuela.

El ministro también mencionó que en 2024 se interrumpió un proceso electoral en Venezuela, aspecto que debería ser considerado por quienes evalúan la situación del país vecino. Mientras tanto, Bolivia está dispuesta a colaborar mediante mecanismos multilaterales para brindar ayuda humanitaria y apoyar la reconstrucción institucional una vez que se definan las autoridades democráticas venezolanas.

Al ser consultado sobre si Bolivia respalda la intervención extranjera en Venezuela, Aramayo evitó emitir una opinión directa y señaló que las acciones del gobierno estadounidense deben ser evaluadas conforme a su propia institucionalidad democrática.

En cuanto a las repercusiones para América Latina, el canciller sostuvo que la región necesita restaurar la confianza en sus instituciones y poner fin a la gobernanza criminal que ha permeado el ámbito político, social y económico. Destacó que los líderes no pueden apropiarse de las instituciones para perpetuarse en el poder sin rendir cuentas, ni permitir la corrupción y la criminalidad organizada que han afectado a varios países.

Finalmente, Aramayo afirmó que la situación en Venezuela marca un antes y un después en la lucha contra la impunidad y la corrupción en la región, indicando que esta es una batalla colectiva contra quienes han gobernado desde el delito y la coerción. Este episodio, concluyó, demuestra que América Latina ya no está sola en esta lucha por la transparencia y la justicia

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