El próximo 14 de octubre, el fútbol internacional presenciará un singular reencuentro cuando las selecciones de Bolivia y Rusia midan fuerzas en un partido amistoso. El Estadio Dinamo de Moscú será el escenario de este duelo, programado dentro del calendario de la fecha FIFA. La Federación Boliviana de Fútbol ha confirmado oficialmente este compromiso, y se encuentra gestionando un segundo encuentro para la misma ventana internacional.
Esta cita en la capital rusa marcará apenas el segundo capítulo en la historia de enfrentamientos entre ambas naciones. El único precedente se remonta al 25 de enero de 1993, hace más de tres décadas. Aquel choque tuvo lugar en la Copa Nehru, un torneo amistoso internacional celebrado en Madras, India, hoy conocida como Chennai.
En aquella ocasión, el combinado europeo se alzó con la victoria por un marcador de 2-1. Las anotaciones rusas fueron obra de Vitaly Nikulin y Oleg Garin. Por su parte, la única respuesta boliviana llegó a través de Víctor Hugo “Tucho” Antelo, cuyo gol sigue siendo la única diana registrada por la Verde frente a este adversario hasta la fecha.
La participación boliviana en la Copa Nehru de 1993 se dio en circunstancias particulares. Aunque la Federación Boliviana de Fútbol aceptó la invitación al certamen, el entonces director técnico principal, Xabier Azkargorta, no acompañó a la delegación. En su lugar, la dirección del equipo recayó en Víctor Barrientos y Carlos Aragonés, quienes estuvieron al frente de un plantel considerado alternativo o de reserva.
Durante su estadía en la India, Bolivia también se enfrentó a Corea del Norte y Rumania, sufriendo derrotas en ambos partidos. Cabe destacar que muchos de los futbolistas que integraron aquella gira no serían posteriormente convocados para las Eliminatorias rumbo a la Copa Mundial de Estados Unidos 1994. Así, este próximo amistoso no solo servirá como una valiosa preparación para la selección boliviana, sino que también traerá a la memoria un episodio menos conocido de su trayectoria futbolística, reviviendo el recuerdo de aquel equipo secundario que dejó su huella con la solitaria anotación de Antelo

