La selección boliviana Sub-17 inició su participación en el Torneo Internacional Jóvenes Promesas con un encuentro que, a pesar del esfuerzo, terminó en derrota por 2-1 frente a Uruguay. El partido se llevó a cabo en el Centro de Alto Rendimiento Deportivo Amadeo Nuccetelli, ubicado en Córdoba, Argentina, escenario que acoge esta competencia que reúne a jóvenes talentos del fútbol sudamericano y de clubes invitados. Este torneo se extiende desde el 9 hasta el 14 de febrero y representa una oportunidad importante para que las selecciones juveniles afiancen su juego y muestren su potencial ante rivales de nivel.

El combinado nacional, conocido popularmente como “La Verde”, estuvo dirigido por Gabriel Ramírez, quien apostó por una alineación inicial conformada por once jugadores con roles definidos en cada línea. En la portería estuvo Fabián Borda; la defensa la integraron Robert Barbery, Lysander Ureña, Pablo Lanz e Ian Rodríguez; en el medio campo aparecieron Matías Medrano, Quimey Vasco y Said Mabrook; mientras que en la ofensiva se destacaron Benjamín Chávez, Leonel Rocha y Carlos Collazo. Este último fue protagonista al anotar el único tanto boliviano durante el partido. Sin embargo, su participación se vio empañada por una lesión sufrida durante el encuentro, situación que genera incertidumbre entre los cuerpos técnicos y médicos del equipo respecto al alcance de la dolencia y las posibles repercusiones para los próximos compromisos.

Además de los jugadores titulares, el cuerpo técnico contó con un grupo de suplentes compuesto por Ronald Taborga, Matías Cuéllar, Mateo Flores, Jefer Ortega, Frank Suárez, Bruno Núñez, Matías Caucota, Alejandro Ortiz, Jhassir Guerra y Nabil Nacif. Estos jóvenes futbolistas forman parte del plantel que buscará adaptarse rápidamente para afrontar los desafíos venideros dentro del torneo.

El formato de la competencia establece que cada equipo disputará cinco partidos: cuatro encuentros correspondientes a la fase de grupos —que incluye enfrentamientos interzonales entre selecciones y clubes— y un partido final que determinará las posiciones definitivas del certamen. Bolivia tiene programados sus próximos compromisos para este martes frente a Paraguay a primera hora de la mañana; luego enfrentará a Ecuador en un duelo vespertino; y cerrará su participación en la fase inicial con un choque contra Athletico Paranaense. La continuidad y evolución del rendimiento boliviano dependerán en gran medida de cómo logren recuperarse física y anímicamente tras la derrota inicial.

Este torneo representa más que una simple competencia: es un espacio para que los jóvenes talentos bolivianos adquieran experiencia internacional competitiva y afiancen su desarrollo deportivo. Además, les permite medirse frente a selecciones tradicionales del continente así como frente a equipos representativos de clubes brasileños reconocidos por su formación juvenil. La actuación en este tipo de torneos es clave para proyectar futuros campeonatos juveniles oficiales e incluso para abrir puertas hacia categorías mayores dentro del fútbol profesional.

En definitiva, aunque el debut no resultó favorable para Bolivia Sub-17, la participación en el Torneo Internacional Jóvenes Promesas ofrece una plataforma esencial para consolidar las capacidades técnicas y tácticas de sus futbolistas más prometedores. La atención ahora se centra en la pronta recuperación del delantero Carlos Collazo y en preparar con estrategia los siguientes partidos que definirán las posibilidades reales de avanzar o mejorar su posición final dentro del campeonato. El compromiso será mantener la motivación alta y aprovechar cada encuentro como una oportunidad invaluable para crecer deportiva e individualmente

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