La selección boliviana femenina Sub-20 atraviesa una etapa particularmente difícil en el Campeonato Sudamericano Conmebol de la categoría, evidenciando serias dificultades para competir a nivel internacional. En su más reciente presentación, el equipo sufrió una contundente derrota por 6-0 frente a Ecuador en el estadio Emiliano Ghezzi, resultado que agrava aún más su situación dentro del certamen y prácticamente condena a la Verde a la eliminación temprana.
Este traspié se suma a una racha negativa que ya venía acumulándose desde el inicio del torneo. En las tres jornadas disputadas hasta el momento, Bolivia no ha podido sumar ni un solo punto, recibiendo un total de 13 goles en contra sin lograr anotar ninguno. La serie de derrotas comenzó con un marcador adverso de 2-0 frente a Perú en el debut, seguido por una derrota aún más abultada ante Brasil por 5-0, y finalmente esta nueva goleada ante Ecuador. Estos resultados reflejan una alarmante diferencia en el nivel competitivo entre Bolivia y sus rivales sudamericanos.
La situación del equipo dirigido por Jury Villarroel pone en evidencia las dificultades que enfrenta el fútbol femenino formativo nacional para consolidarse y avanzar. Cada partido disputado contra selecciones con mayor desarrollo futbolístico pone de manifiesto la brecha existente, tanto en términos técnicos como tácticos, así como en aspectos relacionados con la preparación física y la experiencia en torneos internacionales. Esta realidad dificulta que Bolivia pueda competir de igual a igual y obtener resultados positivos que impulsen el crecimiento de sus jugadoras y del deporte femenino en general.
Con esta serie de resultados negativos, las expectativas para Bolivia están prácticamente limitadas a cerrar dignamente su participación en el campeonato. El próximo compromiso será contra Argentina, encuentro programado para el miércoles 11 de febrero, donde la Verde buscará al menos mejorar su imagen y sumar experiencia pese a la eliminación casi segura. Este último partido servirá también como un termómetro para evaluar los avances posibles dentro del plantel y los ajustes necesarios para futuras competencias.
En definitiva, la actuación de la selección femenina Sub-20 boliviana en este Sudamericano pone sobre la mesa la necesidad urgente de fortalecer las bases del fútbol femenino formativo en el país. La falta de resultados positivos no solo afecta al presente inmediato del equipo, sino que también limita las oportunidades para que nuevas generaciones puedan desarrollarse plenamente y competir con mayor nivel. Esta coyuntura debe ser vista como un llamado a redoblar esfuerzos institucionales y deportivos para fomentar un crecimiento sostenido y equilibrado dentro del fútbol femenino nacional

