Bolivia ha decidido modificar su política migratoria al eliminar el requisito de visa para ciudadanos de Estados Unidos, Corea del Sur, Sudáfrica, Bulgaria, Malta, Rumania, Emiratos Árabes Unidos e Israel, con el objetivo de revitalizar el turismo y dinamizar la economía nacional. Esta iniciativa responde a datos que evidencian el impacto negativo que las restricciones migratorias anteriores tuvieron sobre la afluencia de visitantes internacionales.
La ministra de Turismo Sostenible, Culturas, Folklore y Gastronomía resaltó que esta apertura favorecerá sectores que dependen fuertemente de la mano de obra turística, como la gastronomía, la hotelería, las artesanías y los servicios de guías turísticos. Señaló que, desde la implementación de visas para ciudadanos estadounidenses en 2007 y para israelíes en 2014, Bolivia ha dejado de percibir aproximadamente 900 millones de dólares en gasto turístico.
Por su parte, el canciller destacó que antes de la imposición de estos requisitos, Estados Unidos representaba una fuente significativa de turistas, con cerca de 61.000 visitantes anuales, cifra que cayó a 22.000 tras la medida, reduciendo los ingresos de 10 millones a 4 millones de dólares. Situaciones similares ocurrieron con Israel y Corea del Sur, países que ahora vuelven a la categoría que permite la entrada sin visa.
Estas modificaciones buscan revertir decisiones previas consideradas ideológicas que afectaron negativamente la economía turística. El Gobierno pretende atraer los recursos que actualmente se destinan a países vecinos para fortalecer la economía local. Según estimaciones oficiales, esta estrategia podría incrementar los ingresos turísticos en al menos 80 millones de dólares entre 2026 y 2029, incluso bajo proyecciones conservadoras.
El presidente enfatizó la disparidad en el crecimiento turístico en comparación con otros países de la región, recordando que mientras Bolivia y Perú recibían cifras similares de turistas en 1994, actualmente Bolivia registra alrededor de un millón de visitantes, cifra que se reduce a 650.000 si se excluye el comercio fronterizo, mientras que Perú supera los tres millones. En este contexto, el mandatario subrayó la importancia de abrir el país al turismo internacional.
Además de la flexibilización migratoria, el Gobierno trabaja en una reforma integral del sector turístico. Se están desarrollando proyectos conjuntos con el Ministerio de Obras Públicas para mejorar la infraestructura aeroportuaria, la normativa y la seguridad jurídica, con el fin de atraer más aerolíneas. Asimismo, se revisa la situación de la aerolínea estatal para fortalecer su operatividad y avanzar hacia un régimen de cielos abiertos.
El Ejecutivo proyecta que la eliminación de visas y una política turística más dinámica podrían generar ingresos de hasta 320 millones de dólares en los próximos años. Se destacó que las visas eliminadas representaban un costo económico significativo para el país, más que un beneficio.
Finalmente, se anunció que la apertura migratoria se ampliará a otros países y que se pondrá énfasis en mejorar la imagen internacional de Bolivia, mostrando al país como un destino seguro y confiable. Esta política forma parte de una estrategia nacional que busca coordinar esfuerzos entre ministerios para posicionar a Bolivia como un destino turístico atractivo, accesible y seguro, con la intención de revertir pérdidas acumuladas, reconstruir la demanda y fomentar la llegada de divisas en un momento crucial para la economía

