En un anuncio reciente desde Chile, el ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, comunicó que Bolivia ha asumido la presidencia pro témpore del Comité Latinoamericano de Seguridad Interior (Clasi), un organismo regional que agrupa a 14 países con el propósito de coordinar esfuerzos en la lucha contra la delincuencia transnacional. Esta designación se formalizó en el marco de una reunión ministerial que se lleva a cabo en un país vecino, con el respaldo de la Unión Europea, y que busca fortalecer la cooperación entre naciones para enfrentar desafíos comunes en materia de seguridad.
El Clasi se constituye como un bloque estratégico en la región, cuya misión principal es articular políticas y acciones conjuntas para combatir delitos que trascienden las fronteras nacionales, tales como el narcotráfico, la trata y tráfico de personas, así como otros delitos conexos. La integración efectiva de los países miembros busca hacer frente a redes criminales transnacionales que han incrementado su presencia y sofisticación en América Latina.
El ministro Oviedo resaltó que la asunción de Bolivia a la presidencia del Clasi representa un hito significativo para el país, marcando una consolidación del liderazgo boliviano en la esfera regional contra el crimen organizado. Este nombramiento no solo simboliza un reconocimiento al compromiso boliviano con la seguridad regional, sino también una oportunidad para que Bolivia retome un rol activo en los espacios internacionales dedicados a la cooperación en materia de seguridad interior.
Durante el encuentro ministerial participan altos representantes encargados de las políticas de seguridad de los países miembros, quienes trabajan conjuntamente para delinear estrategias comunes orientadas a enfrentar amenazas como el narcoterrorismo y otras formas de criminalidad internacional. La coordinación entre estas autoridades es fundamental para implementar medidas eficaces y uniformes que permitan desarticular organizaciones criminales y reducir su impacto en las sociedades latinoamericanas.
El Comité Latinoamericano de Seguridad Interior fue creado originalmente el 2 de marzo de 2022 en Bruselas por siete países fundadores: Argentina, Bolivia, Ecuador, Costa Rica, El Salvador, Panamá y República Dominicana. Posteriormente se sumaron Chile, México, Paraguay, Uruguay, Perú, Colombia y Honduras, ampliando así su cobertura geográfica y fortaleciendo su capacidad para abordar problemas comunes desde una perspectiva regional integrada. Esta expansión ha permitido una mayor participación directa de las autoridades responsables en cada nación para coordinar respuestas efectivas contra la delincuencia organizada.
El ministro Oviedo subrayó que el alcance del encuentro actual resulta “determinante” para reforzar la cooperación regional frente al crimen organizado y sus delitos conexos. Esto cobra especial relevancia considerando el contexto actual donde las redes criminales transnacionales han experimentado una expansión notable, afectando no solo la seguridad pública sino también aspectos sociales y económicos en los países involucrados.
Asimismo, Oviedo destacó que la asunción boliviana a la presidencia pro témpore del Clasi ocurre luego de un período durante el cual Bolivia estuvo ausente en foros internacionales relacionados con seguridad. Esta ausencia había distanciado al país de las decisiones conjuntas con sus pares latinoamericanos. Por ello afirmó que este logro representa una reanudación efectiva del compromiso boliviano con los sistemas internacionales destinados a combatir delitos transnacionales. En sus palabras se reflejó una clara intención gubernamental por recuperar protagonismo y confianza dentro del ámbito multilateral.
El ministro también hizo referencia a episodios previos donde existió desconfianza entre los participantes y criticó lo que describió como “poco interés” por parte de gestiones anteriores para impulsar estrategias coordinadas contra el delito transnacional. Frente a ello remarcó que la presencia actual del gobierno liderado por el presidente Rodrigo Paz representa una definición clara: Bolivia vuelve al escenario internacional con voluntad firme para enfrentar conjuntamente al crimen organizado.
Finalmente, Oviedo detalló algunos aspectos clave incluidos en la agenda del Clasi durante esta etapa presidencial. Entre ellos figuran temas relacionados con la seguridad fronteriza —un punto crítico dado que muchas actividades ilícitas cruzan límites nacionales—; la lucha contra el narcotráfico y delitos conexos; así como acciones dirigidas a combatir la trata y tráfico de personas. Además mencionó la coordinación migratoria con países vecinos como un área prioritaria dentro del trabajo conjunto previsto por el comité.
En suma, esta nueva etapa bajo presidencia boliviana dentro del Clasi refleja no solo un avance significativo para Bolivia en términos diplomáticos y estratégicos sino también una oportunidad concreta para fortalecer mecanismos regionales contra amenazas comunes. La articulación eficaz entre los 14 países miembros será crucial para mejorar las condiciones de seguridad interna y contribuir a reducir los impactos negativos generados por redes criminales transnacionales que afectan directamente a las poblaciones latinoamericanas

