Los recientes incidentes de violencia registrados en Montero, tras el empate a un gol entre Blooming y Guabirá por la Copa Bolivia, han provocado una redefinición estratégica en la institución celeste. La dirigencia ha tomado la determinación de no volver a utilizar el estadio Gilberto Parada y ha elevado una solicitud formal ante la Federación Boliviana de Fútbol (FBF) para disputar todos sus encuentros en condición de local en el estadio Real Santa Cruz.
Cabe destacar que el club había presentado previamente una petición oficial ante la Comisión Organizadora de Competiciones de la FBF, incluso antes del compromiso frente a Guabirá, con el objetivo de trasladar su localía a la capital cruceña. Sin embargo, la instancia competente desestimó esta solicitud en dos ocasiones, aduciendo que la normativa vigente exige una justificación de fuerza mayor que, a su criterio, no se consideró cumplida en ese momento.
A raíz de los disturbios en Montero, la entidad celeste ha atribuido la responsabilidad de los sucesos al presidente del club rival y a la comisión técnica federativa, argumentando la insuficiencia de las garantías de seguridad en el estadio Gilberto Parada y la falta de autorización oportuna para el cambio de sede.
Blooming reafirma su intención de disputar todos sus encuentros como anfitrión en el estadio Real Santa Cruz y se muestra optimista respecto a una pronta aprobación antes de su próximo compromiso. Se anticipa que el encuentro contra Bolívar, programado para el 18 de octubre, así como los subsiguientes partidos, se llevarán a cabo en el estadio Real Santa Cruz.
La dirigencia ha enfatizado que esta determinación obedece a la primacía de la seguridad e integridad de los jugadores, el cuerpo técnico y los aficionados. Asimismo, se ha anunciado la intención de solicitar a la FBF la exclusión de Montero como sede para cualquier partido, sea en condición de local o visitante, por razones de seguridad.
Con esta resolución, Blooming marca un cese definitivo en su vínculo con el estadio Gilberto Parada, buscando garantizar un entorno más seguro para el desarrollo de sus actividades deportivas. Este episodio ha reactivado el debate sobre la precariedad de las condiciones de seguridad en el ámbito futbolístico boliviano

