La viceministra de Autonomías, Andrea Barrientos, enfrentó una fuerte reacción adversa tras sus recientes declaraciones relacionadas con la distribución de recursos entre el gobierno central y las regiones. En un video difundido a través de redes sociales, Barrientos reconoció públicamente que cometió un error en el modo en que expresó sus ideas respecto al modelo de reparto 50/50 propuesto para la asignación de fondos estatales. Esta admisión se produjo un día después de que sus palabras generaran rechazo especialmente en Santa Cruz, una región que ha sido particularmente crítica frente a planteamientos centralistas.
En sus declaraciones iniciales a un medio de comunicación local cruceño, la viceministra abordó los plazos y mecanismos para implementar la propuesta impulsada por el exvicepresidente Álvaro García Linera, conocida como la distribución equitativa del 50% de los recursos para el nivel central y el otro 50% para las autonomías regionales. Sin embargo, la manera en que Barrientos presentó este tema fue percibida como poco clara y con un tono que no fue bien recibido por autoridades ni por la población cruceña, quienes interpretaron sus palabras como una muestra del tradicional centralismo burocrático que históricamente ha generado tensiones con las regiones.
La reacción del gobernador cruceño, Luis Fernando Camacho, fue contundente al señalar que tanto el contenido como la forma en que se expresaron las ideas recordaban “lo peor de la burocracia centralista”, reflejando así el malestar existente frente a discursos que parecen menospreciar o complicar la autonomía regional. Este rechazo público obligó a Barrientos a emitir una disculpa formal y aclarar su posición mediante un video en redes sociales, donde reconoció que su expresión generó malestar y reafirmó el compromiso del gobierno con hacer realidad el modelo 50/50.
Este episodio pone en evidencia las complejidades políticas y administrativas que implica avanzar hacia una distribución más equitativa del poder económico entre el Estado central y las regiones autónomas. La propuesta del 50/50 significa no solo un cambio en la asignación financiera sino también un desafío para consolidar mecanismos efectivos de coordinación y respeto mutuo entre los diferentes niveles del Estado. La sensibilidad mostrada por actores regionales como Santa Cruz refleja la importancia de abordar estos procesos con una comunicación clara y consensuada para evitar malentendidos o percepciones negativas que puedan entorpecer el avance hacia una mayor descentralización.
Además, esta controversia se da en un contexto más amplio donde se reconoce la necesidad de estabilizar la economía nacional y fortalecer las autonomías. Aunque autoridades nacionales han señalado avances en materia económica, admiten también que queda mucho por hacer para lograr un desarrollo equilibrado y sostenible en todo el territorio. Por lo tanto, los incidentes comunicacionales como este recuerdan la importancia de mantener un diálogo abierto y respetuoso entre todas las partes involucradas para construir consensos duraderos en torno a temas tan sensibles como la distribución del poder fiscal y político dentro del país.
En definitiva, el reconocimiento público del error por parte de Andrea Barrientos representa no solo un acto de responsabilidad política sino también una señal sobre los desafíos pendientes en materia de autonomía regional y manejo político del discurso público. La expectativa ahora recae en cómo se desarrollarán las negociaciones y acciones concretas para implementar efectivamente el reparto equitativo propuesto, superando diferencias históricas y fortaleciendo así un modelo estatal más inclusivo y representativo para todas las regiones

