En un hecho que ha generado alarma en la comunidad financiera local, funcionarios del Banco Unión en el municipio paceño de Apolo descubrieron un intento de ingreso ilícito a la bóveda de seguridad de la entidad. La detección se produjo cuando el personal del banco llegó a sus instalaciones y encontró un agujero perforado con dimensiones significativas, de 55 centímetros de ancho por 35 centímetros de alto, que conducía directamente hacia la bóveda. Este hallazgo puso en marcha una investigación formal por tentativa de robo, según informó el fiscal Eduardo Sossa.
El incidente ocurrió durante la mañana del miércoles 18 de febrero, momento en que los empleados del banco iniciaban sus labores cotidianas. La presencia del agujero fue inmediatamente notoria y preocupante, dado que se trataba de una abertura deliberadamente realizada en un sector clave para la seguridad financiera. La rápida denuncia permitió que efectivos policiales junto con representantes del Ministerio Público acudieran al lugar sin demora para realizar las diligencias pertinentes y asegurar la escena.
Durante la inspección minuciosa del lugar, las autoridades encontraron diversas herramientas que se presume fueron utilizadas para llevar a cabo la perforación. Entre los objetos hallados se encontraban una picota, una pala, un taladro, un martillo y dos mochilas, lo que indica una preparación meticulosa por parte de quienes intentaron vulnerar la seguridad del banco. De acuerdo con el reporte fiscal, el hueco no fue realizado desde el interior del banco sino desde un inmueble colindante a la entidad financiera. Este predio pertenece a un instituto y está bajo custodia de una portera, lo que añade complejidad al caso y plantea interrogantes sobre posibles complicidades o negligencias.
El fiscal Eduardo Sossa aclaró que hasta el momento no se ha reportado la sustracción de dinero ni de ningún otro activo dentro del banco. No obstante, el caso está siendo tratado como una tentativa de robo debido a las evidencias encontradas y a la naturaleza misma del daño causado. Un elemento particularmente inquietante es la precisión con que fue realizado el agujero; esto sugiere que los responsables tenían conocimiento exacto sobre la ubicación precisa de la bóveda dentro del edificio.
En ese sentido, las investigaciones se están orientando a esclarecer si los autores son individuos externos o si hubo algún tipo de participación interna dentro del banco o incluso desde el inmueble contiguo. La posibilidad de complicidad interna abre un abanico importante para las pesquisas y subraya la necesidad de revisar los protocolos y medidas de seguridad vigentes en ambas instituciones involucradas.
Este suceso representa no solo un riesgo material para el Banco Unión sino también una amenaza para la confianza pública en las instituciones financieras locales. La detección temprana evitó pérdidas económicas pero pone en evidencia vulnerabilidades en los sistemas de seguridad que deben ser revisadas con urgencia. Además, genera preocupación entre los usuarios y trabajadores bancarios sobre posibles futuras agresiones similares.
En conclusión, este intento frustrado de acceso ilegal a una bóveda bancaria es motivo suficiente para activar mecanismos rigurosos tanto policiales como judiciales con el fin de identificar a los responsables y fortalecer las medidas preventivas. La comunidad espera resultados concretos que garanticen mayor protección ante este tipo de delitos y preserven los activos financieros bajo custodia institucional

