El Atlético de Madrid vivió una noche de contrastes en su visita al estadio Jan Breydel, escenario donde el equipo rojiblanco no logró romper la maldición que históricamente ha sufrido ante el Club Brujas. A pesar de contar con una ventaja sólida de dos goles al descanso, el conjunto dirigido por Diego Pablo Simeone terminó dejando escapar ese colchón en apenas cinco minutos fatídicos y una desconcentración final que obligará a resolver la eliminatoria en el partido de vuelta en el Metropolitano.

Desde los primeros minutos, el Atlético planteó un encuentro basado en controlar la posesión para neutralizar la intensidad y presión inicial esperada del Brujas. La estrategia del ‘Cholo’ no varió respecto al once que había logrado una contundente victoria frente al FC Barcelona, manteniendo a casi todos sus titulares salvo por la inclusión de Jan Oblak en portería en lugar de Juan Musso. La intención era clara: enfriar el ambiente de un estadio que suele ser una auténtica caldera para los visitantes y evitar que los locales se sintieran cómodos.

La temprana ventaja llegó gracias a una mano clara dentro del área cometida por Seys, que fue detectada tras la revisión del VAR y ratificada por el colegiado. Julián Álvarez fue el encargado de transformar la pena máxima engañando al portero Mignolet, lo que supuso un golpe anímico importante para los visitantes apenas siete minutos después del inicio. Sin embargo, esta alegría inicial no duró demasiado tiempo sin respuesta.

El Brujas, lejos de venirse abajo tras ese revés, reaccionó con fuerza y comenzó a generar peligro mediante disparos desde fuera del área y acciones individuales, principalmente a través de Onyedika y Tresoldi. Oblak tuvo que emplearse a fondo para desviar varios remates peligrosos, evidenciando que el equipo belga no estaba dispuesto a ceder terreno fácilmente. La tormenta sobre el campo, con lluvia intensa durante buena parte del encuentro, añadió dificultad a ambas escuadras para manejar el balón con precisión.

Pese a ceder algo de terreno tras adelantarse en el marcador, el Atlético logró asentarse mejor conforme avanzaba la primera mitad. La movilidad de jugadores como Lookman y Griezmann permitió generar ocasiones claras y mantener la iniciativa ofensiva. El segundo gol rojiblanco llegó justo antes del descanso tras un saque de esquina ejecutado con precisión: Griezmann peinó el balón hacia Lookman, quien definió con acierto para ampliar la ventaja y darle un respiro importante a su equipo.

No obstante, la segunda mitad trajo consigo un vuelco inesperado en el marcador. Apenas iniciada esta etapa, Onyedika recortó distancias aprovechando un balón suelto dentro del área rival. Poco después, Tresoldi empató para los locales tras recibir una asistencia precisa desde Diakhon, lo que encendió nuevamente las esperanzas del Brujas y complicó los planes del Atlético.

Ante esta situación adversa, Simeone intentó modificar la dinámica con cambios ofensivos introduciendo a Sorloth y Baena para buscar segundas jugadas y mayor profundidad. Sin embargo, estas sustituciones supusieron también la salida de dos piezas clave como Griezmann y Lookman, quienes habían sido fundamentales en la lectura táctica durante gran parte del encuentro.

El noruego Sorloth tuvo oportunidades claras para devolver la ventaja a su equipo pero se encontró con la madera y erró un mano a mano decisivo frente al portero local. Aun así, su presencia provocó un desafortunado autogol de Ordoñez que parecía dar aire nuevamente al Atlético. Pero cuando todo parecía encaminado hacia ese resultado favorable para los visitantes, Tzolis anotó un gol definitivo que igualaba las fuerzas nuevamente.

Este desenlace obliga al Atlético a afrontar con máxima concentración e intensidad el partido de vuelta en casa si quiere superar finalmente al Brujas y avanzar en esta fase decisiva. La eliminación o clasificación dependerá ahora del rendimiento ante su afición en un Metropolitano donde se espera que los rojiblancos muestren una versión más sólida y contundente para evitar repetir errores defensivos y aprovechar mejor las oportunidades generadas.

En definitiva, lo ocurrido refleja esa dualidad característica del Atlético bajo Simeone: capaz de dominar partidos importantes pero también susceptible a momentos puntuales de desconcierto que pueden poner en riesgo sus objetivos. Para los seguidores colchoneros queda ahora la esperanza renovada pero también la advertencia clara sobre lo imprescindible que será mantener concentración total durante los 90 minutos restantes si desean superar esta eliminatoria europea contra un rival complicado pero accesible aún

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