La administración municipal de Tarija ha reconocido una interrupción en la ejecución de proyectos vecinales previamente programados, atribuyendo esta situación a una marcada disminución en los ingresos que percibe la institución.
El alcalde Jhonny Torres Terzo explicó la divergencia entre el presupuesto inicial establecido a principios de año y los fondos que efectivamente llegan a las arcas municipales, los cuales se encuentran considerablemente por debajo de las expectativas. Esta disparidad, según sus declaraciones, ha repercutido directamente en la capacidad de realizar obras. El burgomaestre enfatizó la diferencia fundamental entre disponer de un presupuesto y contar con el dinero en efectivo, señalando que los desembolsos se han recibido de manera fragmentada. Una gestión prevista con el Ministro de Economía para abordar esta problemática no se concretó.
Con el reciente cambio de gobierno, se abriga la esperanza de una redefinición en la distribución de recursos, posiblemente bajo un esquema de 50-50, lo que permitiría mejorar los ingresos municipales. El alcalde aclaró que, exceptuando los fondos destinados al funcionamiento operativo, la totalidad de los recursos restantes se canaliza hacia los barrios de diversas formas.
Como ejemplo de inversión en las comunidades, la autoridad mencionó el programa de desayuno escolar, que cuenta con un presupuesto superior a los 22 millones de bolivianos, beneficiando directamente a estudiantes provenientes de distintos sectores de la ciudad. Asimismo, se refirió a los pagos mensuales de 250 bolivianos destinados a personas con discapacidad, quienes también residen en los barrios. Si bien reconoció que los vecinos suelen demandar obras de infraestructura, el alcalde admitió que estas no pueden llevarse a cabo en la actualidad debido a la escasez de fondos.
No obstante, se han materializado proyectos significativos, como la construcción de plantas de tratamiento de aguas residuales, financiadas mediante cooperación externa. Estas iniciativas han logrado atraer casi 50 millones de bolivianos en donaciones, incluyendo una inversión de 11 millones para la planta de tratamiento del matadero. El alcalde subrayó que estas contribuciones, así como la Segunda Circunvalación, que incluye puentes y cuya construcción representa una inversión de 75 millones de bolivianos a través de un crédito que eventualmente deberá ser saldado, constituyen inversiones sustanciales que benefician directamente a los barrios, demostrando un compromiso continuo con el desarrollo urbano

