En el paso fronterizo de Tambo Quemado, en la frontera entre Bolivia y Chile, la Aduana Nacional logró interceptar un cargamento ilegal de mercurio. Este material, camuflado mediante una técnica química sofisticada, fue transportado en un contenedor proveniente de México con el objetivo de ingresar al país de manera clandestina.
Según información proporcionada por las autoridades aduaneras, la mercancía había sido declarada como pintura acrílica y tenía como punto de origen México, con tránsito por el puerto de Arica. El destino final señalado era el mercado boliviano. Sin embargo, un análisis realizado por el Laboratorio de la Aduana Nacional detectó la presencia de mercurio, un químico no declarado en la documentación oficial.
La inspección técnica reveló que el mercurio estaba mezclado con pintura al agua, una estrategia diseñada para evadir los controles químicos habituales en la frontera y permitir el paso de este insumo restringido bajo la apariencia de materiales permitidos para la construcción. Este método buscaba evitar la detección mediante los reactivos utilizados en los controles aduaneros.
Las investigaciones iniciales apuntan a que el mercurio tenía como destino la minería ilegal, actividad que representa un riesgo significativo tanto para la salud pública como para el medio ambiente. La Aduana Nacional destacó que esta práctica constituye no solo un delito aduanero y una defraudación fiscal, sino también un peligro para la biodiversidad y la seguridad sanitaria en la región

