El asesinato de un hombre en Villamontes, Tarija, el pasado 31 de marzo, ha tomado un giro inesperado que ha revelado una intrincada red de engaños y actividades delictivas. Inicialmente, la policía local se encontraba desconcertada por la identidad del fallecido, quien fue abatido a tiros mientras se encontraba en un vehículo junto a su pareja. La tranquilidad de aquella noche fue abruptamente interrumpida por dos hombres en motocicleta que se acercaron al coche rojo y abrieron fuego, dejando al hombre sin vida.
El comandante de la frontera, Hernán Gallardo, informó que la víctima no portaba documentos que pudieran esclarecer su identidad. La confusión se intensificó cuando tanto su pareja como su padre ofrecieron nombres diferentes. No tenemos el nombre exacto de la víctima, sale con varias identidades, explicó Gallardo, reflejando la complejidad del caso.
Sin embargo, una investigación periodística realizada por América TV en Perú aportó nuevos elementos al caso. Manuel Lozada, director de Investigación Nacional en Perú, reveló que el hombre asesinado presentaba características físicas que coincidían con las de Edbar Ruiz Pérez, un ciudadano peruano buscado por narcotráfico. Entre estas características se encontraban una cicatriz en la lengua y un tatuaje en el brazo.
Los peritos lograron confirmar que el cadáver pertenecía efectivamente a Ruiz Pérez. Según el informe, este individuo había logrado evadir a las autoridades peruanas mediante la obtención fraudulenta de un acta de defunción ante el Registro Nacional de Identificación y Estado Civil (Reniec), lo que le permitió escapar de la justicia en su país natal.
A pesar de contar con este documento falso, las autoridades peruanas habían logrado rastrear a Ruiz hasta Villamontes, una localidad fronteriza con Argentina. Desde allí, se había establecido como un intermediario clave en el tráfico de drogas entre Perú y mercados internacionales en Europa y Estados Unidos. La complejidad del caso se amplía al descubrir que Ruiz manejaba al menos dos identidades falsas para facilitar sus movimientos.
Este caso subraya no solo los desafíos enfrentados por las autoridades en la lucha contra el narcotráfico, sino también las múltiples capas de engaño utilizadas por los delincuentes para evadir la justicia. Las investigaciones continúan para desentrañar todos los vínculos y actividades relacionadas con esta red criminal.

