En el departamento de Oruro, la situación se ha vuelto crítica para el transporte de carne de pollo, ya que aproximadamente 30 camiones cargados con este producto permanecen detenidos en un punto de bloqueo establecido por transportistas. Esta movilización, que se ha intensificado debido a la demanda por una mejora en la calidad del combustible, ha impedido que la carga llegue a su destino final en La Paz, generando preocupación entre los comerciantes y los consumidores.
Miguel Rivero, dirigente de los comercializadores de carne de pollo en La Paz, expresó su inquietud ante esta situación durante una entrevista con UNITEL. Según Rivero, la falta de suministro ha llevado a un desabastecimiento inminente del producto en el mercado paceño. “Nos encontramos muy preocupados por el desabastecimiento de la carne de pollo, ya que hoy (martes) no ha llegado por los bloqueos”, comentó, añadiendo que la cantidad de camiones parados es significativa y representa un impacto directo en la disponibilidad del producto.
El líder comercial también advirtió sobre las repercusiones económicas que esta movilización podría acarrear para los consumidores. “Si estas protestas continúan en el departamento de Oruro, va a afectar a la población paceña. Hoy nos están vendiendo (el pollo) a 20 o 21 bolivianos diferentes empresas, lo cual nosotros vamos a vender a 22 o 23 bolivianos”, explicó Rivero, sugiriendo que el precio podría aumentar aún más si la situación persiste.
La Federación Departamental de Choferes de Oruro está llevando a cabo su segundo día de paro indefinido con bloqueos en las carreteras, lo que ha dejado al departamento aislado del resto del país. Los transportistas exigen al gobierno soluciones efectivas para abordar los problemas relacionados con la calidad del combustible y demandan un suministro garantizado del 100% de gasolina especial en la región.
Este contexto tenso entre los transportistas y las autoridades gubernamentales no solo afecta el flujo normal del comercio local, sino que también pone en riesgo el abastecimiento básico para los ciudadanos, quienes podrían enfrentar precios más altos y escasez de productos esenciales si las negociaciones no avanzan pronto.

