La Comunidad Boliviana de Sobrevivientes (CBS) ha dado un paso significativo en la lucha por la justicia al presentar una denuncia ante la Fiscalía contra cuatro exjefes jesuitas y un sacerdote por su presunta complicidad en los abusos cometidos por el fallecido sacerdote español Luis María Roma. La denuncia, que se formalizó este viernes, acusa a Ignacio Suñol y Antonio Menacho, así como a los bolivianos Osvaldo Chirveches y René Cardozo, además del religioso Arturo Moscoso, de violación agravada en grado de encubrimiento.
El abogado Juan Arratia, quien representa a las víctimas, explicó que esta acción legal surge tras la valiente decisión de tres personas que han decidido romper el silencio sobre las agresiones sufridas. Esta denuncia ha sido presentada luego de que han aparecido tres víctimas que han contado su verdad y que estaban buscando justicia, declaró Arratia a la agencia EFE. A pesar de que el sacerdote acusado ha fallecido desde 2019, el abogado subrayó que esto no exime a su entorno de responsabilidad, ya que estaban obligados a denunciar y actuar ante los crímenes conocidos.
El caso del sacerdote Roma fue destapado en febrero de 2019 por EFE, cuando un exmiembro de la Compañía de Jesús reveló su experiencia basada en una treintena de fotografías comprometedoras donde se le veía junto a menores. Esta revelación fue acompañada por descripciones inquietantes registradas en un diario personal del propio cura. A raíz de estas acusaciones, la Compañía de Jesús llevó a cabo una investigación interna que reveló contenido erótico en la habitación del sacerdote; sin embargo, a pesar de que se consideró verosímil lo encontrado, no se presentó denuncia ante las autoridades antes del fallecimiento de Roma.
La denuncia reciente sostiene que tanto Menacho como Cardozo tenían conocimiento de las agresiones perpetradas por Roma. Por otro lado, Suñol y Chirveches fueron los responsables de gestionar la investigación interna, la cual fue mantenida en secreto dentro de la curia jesuita de La Paz debido a instrucciones superiores.
El caso volvió a cobrar relevancia tras la publicación el 30 de abril de 2023 del diario del jesuita Alfonso Pedrajas, quien relató abusos sistemáticos contra niños durante su gestión en el colegio Juan XXIII desde 1971. Esta revelación llevó a la Fiscalía a reabrir una investigación previamente cerrada por falta de denuncias formales.
Las declaraciones de las víctimas reflejan un patrón alarmante. Una mujer identificada como Carla relató cómo Roma invitaba a niños a su habitación bajo el pretexto de ver películas y les ofrecía dulces. Sin embargo, lo que parecía ser una inocente invitación se tornaba en un escenario peligroso donde los menores perdían el conocimiento tras consumir bebidas ofrecidas por el sacerdote. Paola, otra víctima cuya identidad ha sido protegida, corroboró esta experiencia y enfatizó la necesidad urgente de justicia para evitar que otros niños sufran lo mismo.
Ambas mujeres han expresado sus motivaciones para presentar sus denuncias. Carla busca descansar tranquila sabiendo que se está haciendo justicia y responsabilizando también a quienes encubrieron los abusos. Paola desea asegurar que esto no le pase a ninguna niña y ha pedido el cierre definitivo de la Compañía de Jesús en Bolivia ante el surgimiento continuo de denuncias relacionadas con sus miembros.
Edwin Alvarado, portavoz de CBS y aliado en este proceso judicial junto con las víctimas, ha manifestado su esperanza en que esta nueva denuncia sea un paso hacia el fin de la impunidad en estos casos tan sensibles. Este contexto se agrava aún más al recordar que Bolivia ya ha dictado sentencias previas contra otros exjefes jesuitas por encubrir abusos sexuales dentro de la institución religiosa. La lucha por justicia sigue siendo una prioridad para las víctimas y sus defensores mientras buscan poner fin al ciclo del silencio y complicidad dentro del sistema religioso.

