La Comunidad Boliviana de Sobrevivientes (CBS) ha dado un paso significativo en la búsqueda de justicia al presentar una denuncia formal ante la Fiscalía contra cuatro exjefes jesuitas y un sacerdote, a quienes se les acusa de violación agravada en grado de encubrimiento y complicidad. Esta acción legal se produce a raíz de las revelaciones sobre el comportamiento del sacerdote español Luis María Roma, quien falleció en 2019 y es señalado por múltiples abusos sexuales a menores.
Los denunciantes, entre los que se encuentran los españoles Ignacio Suñol y Antonio Menacho, así como los ex altos mandos bolivianos Osvaldo Chirveches, René Cardozo y el religioso Arturo Moscoso, son acusados de haber tenido conocimiento de las agresiones perpetradas por Roma. Juan Arratia, abogado que representa a las víctimas, destacó que la denuncia surge tras el testimonio de tres personas que han decidido romper el silencio y buscar justicia.
Este caso no es nuevo; en febrero de 2019, EFE había revelado la existencia de denuncias contra Roma. Un exmiembro de la Compañía de Jesús aportó pruebas contundentes, incluyendo fotografías del sacerdote en situaciones sexualizadas con niños entre seis y doce años. Además, se encontraron descripciones inquietantes en un diario personal del cura que corroboraban las acusaciones. A pesar de que la Compañía de Jesús inició una investigación interna, no se tomaron medidas legales contra Roma antes de su muerte.
La nueva denuncia pone énfasis en la supuesta complicidad de los denunciados al no reportar las agresiones ni actuar ante las evidencias encontradas durante la investigación interna. Según Arratia, el entorno del agresor tenía la obligación moral y legal de actuar, pero optó por encubrirlo.
El caso ha cobrado relevancia nuevamente tras la reciente publicación del diario del jesuita Alfonso Pedrajas por el diario El País. En sus escritos, Pedrajas documentó abusos sistemáticos contra niños durante su tiempo al frente del colegio Juan XXIII desde 1971. Aunque inicialmente la Fiscalía cerró la investigación por falta de denuncias formales por parte de las víctimas, ha reabierto el caso tras la revelación del contenido del diario.
Las víctimas han comenzado a compartir sus experiencias traumáticas. Carla (nombre ficticio) relató cómo Roma invitaba a niños a su habitación bajo el pretexto de ver películas y ofrecerles golosinas. Según su testimonio, los menores perdían el conocimiento tras consumir bebidas que les ofrecía, lo que él aprovechaba para tomar fotografías. Esta versión fue corroborada por otra víctima conocida como Paola (nombre ficticio), quien también describió situaciones similares.
Ambas denunciantes han expresado sus motivaciones para hablar públicamente sobre lo sucedido. Carla busca alcanzar una paz interior y que los cómplices sean responsabilizados. Por otro lado, Paola desea prevenir que otros niños sufran lo mismo y ha solicitado el cierre definitivo de la Compañía de Jesús en Bolivia debido a la persistencia de denuncias relacionadas con abusos cometidos por miembros religiosos.
Edwin Alvarado, vocero de CBS y defensor de las víctimas, espera que esta denuncia marque un hito en la lucha contra la impunidad en casos similares. En un contexto donde ya se había dictado una sentencia contra otros exjefes jesuitas por encubrimiento en casos previos, esta nueva acusación podría ser un paso crucial para lograr justicia para aquellos que han sufrido abusos dentro del ámbito religioso en Bolivia.

