La emoción y el fervor de los hinchas bolivianos se desbordaron en las calles del país tras la emocionante victoria de su selección nacional, que logró una remontada por 2-1 frente a Surinam. Este triunfo, que les garantiza un lugar en el segundo y decisivo partido de la repesca para la Copa del Mundo, provocó una celebración masiva en diversas ciudades, donde miles de aficionados se congregaron alrededor de pantallas gigantes para seguir el encuentro.
El ambiente festivo se desató inmediatamente después del pitazo final del partido, que tuvo lugar en Guadalupe, México. La esperanza de que Bolivia pueda acceder a un cupo en el Mundial ha reavivado sentimientos de orgullo y unidad entre sus seguidores, algo que no se vivía desde la última clasificación al Mundial en 1994, cuando se celebró en Estados Unidos.
En las principales ciudades bolivianas, las calles se llenaron de hinchas ataviados con la icónica camiseta verde y portando la bandera nacional con los colores rojo, amarillo y verde. La afición salió a expresar su apoyo al equipo dirigido por Óscar Villegas, congregándose no solo en sus hogares, sino también en restaurantes y espacios públicos.
En La Paz, la Alcaldía organizó un evento especial en el centro de la ciudad, donde se instaló una pantalla gigante para transmitir el partido. Antes del inicio del encuentro a las 18:00 horas locales (22:00 GMT), los asistentes disfrutaron de música y danzas folclóricas como el tinku y la morenada, que celebraron la diversidad cultural y la unidad entre los bolivianos.
Entre los asistentes se encontraba Freddy Flores, quien compartió esta experiencia con su pequeño hijo Santiago. En declaraciones a EFE, Flores expresó que vivir una jornada como esta después de tantos años es motivo de alegría, entusiasmo, unión y patriotismo, reflejando el sentir colectivo de una nación que anhela regresar al escenario mundial del fútbol.
El ambiente dentro del recinto era electrizante; durante el primer tiempo, los hinchas mostraron un apoyo inquebrantable con gritos de aliento como “Bo-bo-bo” y “li-li-li” cada vez que Bolivia atacaba. Sin embargo, cuando Surinam logró abrir el marcador, un silencio tenso invadió el lugar. Esa preocupación se transformó rápidamente en alivio cuando Moisés Paniagua consiguió igualar el encuentro.
La verdadera explosión de alegría llegó con el gol convertido por Miguel Terceros desde el punto penal. Este tanto desató una ola de euforia entre los presentes. La tensión aumentó aún más cuando el árbitro decidió añadir diez minutos adicionales al tiempo reglamentario; Bolivia tuvo que replegarse para mantener su ventaja tras las salidas forzadas de dos jugadores clave.
El pitido final fue recibido con vítores y abrazos entre desconocidos que compartían la misma felicidad por este logro histórico. Los cánticos resonaban por doquier mientras los hinchas celebraban a su selección. Con este triunfo bajo el brazo, Bolivia se prepara ahora para enfrentar a Irak en un partido crucial por la clasificación al Mundial 2026, programado para el próximo martes a las 23:00 horas locales. La ilusión por alcanzar nuevamente una cita mundialista está más viva que nunca entre los bolivianos.

