El Servicio Departamental de Salud (Sedes) ha reportado un aumento significativo en los casos de chikungunya durante la décima semana epidemiológica en el departamento de Tarija. En total, se confirmaron 183 nuevos contagios, con una distribución que evidencia un impacto considerable en varios municipios de la región. La epidemióloga Claudia Montenegro detalló que la mayoría de los casos se registraron en Villa Montes, con 89 contagios, seguido por Yacuiba con 71, Cercado con 19, Bermejo con 2 y Caraparí también con 2 casos.

Este incremento en los casos de chikungunya se suma a otros brotes de enfermedades vectoriales y transmisibles que se están observando en el departamento. Además del chikungunya, el Sedes confirmó la presencia de dos casos de dengue, uno en Caraparí y otro en Cercado, así como dos contagios de leishmaniasis localizada en Yacuiba y Bermejo. También se reportó un caso de leishmaniasis visceral en Yacuiba, lo que representa una preocupación adicional para las autoridades sanitarias debido a la gravedad potencial de esta forma de la enfermedad. Asimismo, se registró un nuevo caso positivo de covid-19 en Bermejo, lo que indica que la vigilancia epidemiológica debe mantenerse activa para evitar la propagación simultánea de múltiples enfermedades.

El contexto climático también ha influido en la situación sanitaria del Gran Chaco tarijeño. Según Montenegro, esta región ha experimentado fenómenos meteorológicos adversos como granizadas y deslizamientos, condiciones que complican las labores de control sanitario y aumentan el riesgo para la población vulnerable. Este escenario climático adverso coincide con un entorno propicio para la proliferación del mosquito Aedes aegypti, vector principal del chikungunya y dengue, debido a las lluvias y el calor persistentes que favorecen su reproducción.

Desde el inicio del año epidemiológico hasta la fecha, el área encargada del control de vectores del Sedes ha confirmado un total acumulado de 543 casos positivos de chikungunya en Tarija. Los municipios más afectados son nuevamente Yacuiba, Villa Montes y Bermejo. En particular, dentro del municipio más poblado que cuenta con alrededor de 280 barrios según datos de Fejuve (Federación de Juntas Vecinales), se han identificado denuncias por casos sospechosos en aproximadamente 84 barrios. Sin embargo, sólo en 17 zonas se han confirmado contagios mediante pruebas diagnósticas. Entre estas áreas se destacan los barrios “Juan XXIII” y “6 de Agosto,” donde la incidencia es más alta y las autoridades han reforzado las tareas de control y bloqueo epidemiológico directamente en los domicilios afectados para contener brotes locales.

La persistencia del riesgo está directamente relacionada con las condiciones climáticas actuales; las lluvias frecuentes junto al calor crean ambientes ideales para la proliferación del mosquito transmisor. Por ello, las campañas preventivas y los controles vectoriales son esenciales para reducir el número de nuevos casos y proteger a la población.

En paralelo a estas acciones contra enfermedades transmitidas por vectores, el Sedes está apoyando también programas relacionados con otras patologías relevantes para la salud pública local. En particular, se están intensificando esfuerzos contra la tuberculosis ante la proximidad del Día Mundial dedicado a esta enfermedad el 24 de marzo. Este apoyo refleja un enfoque integral hacia el control sanitario regional que abarca múltiples enfermedades endémicas o emergentes.

Finalmente, es importante destacar que durante esta última semana epidemiológica no se han reportado fallecimientos relacionados con chikungunya ni otras enfermedades mencionadas. Si bien este dato es alentador, no debe generar complacencia entre las autoridades ni entre la población general dado el alto número de contagios confirmados y los riesgos asociados al avance descontrolado del virus.

En resumen, Tarija enfrenta actualmente una situación sanitaria compleja debido al aumento sostenido de casos positivos por chikungunya junto a otros padecimientos infecciosos transmitidos por vectores o por contacto directo. Las condiciones climáticas adversas contribuyen a mantener alto el riesgo epidemiológico mientras las autoridades sanitarias redoblan esfuerzos preventivos y terapéuticos para contener estos brotes e impedir su escalamiento a niveles más críticos que puedan afectar significativamente a su población

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