El segundo bloque del debate entre los candidatos a la Alcaldía de La Paz estuvo marcado por un aumento notable en la intensidad de las intervenciones, con momentos de confrontación directa, acusaciones mutuas y preguntas personales que evidenciaron la tensión política entre los aspirantes. Este segmento se caracterizó por un intercambio verbal cargado de ironías y respuestas en varios idiomas, lo que añadió una complejidad particular a la discusión y reflejó las estrategias utilizadas por los candidatos para posicionarse ante el electorado.
Uno de los episodios más llamativos tuvo como protagonistas a Miguel Roca, representante del movimiento Somos La Paz, y a Xavier Iturralde, candidato por Alianza Social Patriótica (ASP). Roca inició una serie de preguntas dirigidas a Iturralde sobre su formación profesional, cuestionando públicamente cuál era la disciplina en la que había obtenido su título con validez nacional. Lo singular fue que estas preguntas fueron formuladas en inglés y aymara, lo que generó un ambiente de desafío lingüístico entre ambos. Ante esta situación, Iturralde respondió inicialmente en alemán, lo que sorprendió a los presentes y añadió un tono casi teatral al intercambio.
Durante este cruce, Roca insistió en sus preguntas utilizando tanto el inglés como el idioma originario aymara, mientras que Iturralde respondió con frases cortas en inglés y alemán, evidenciando un nerviosismo palpable pero también una intención clara de mostrar dominio en varios idiomas. Finalmente, Iturralde retomó el español para explicar detalladamente su formación académica: mencionó poseer un título en Comercio Exterior, además de diplomados en Economía Liberal y Política Liberal. Además, se identificó como profesor e instructor personal. En este momento dejó claro que no sentía la obligación de exhibir sus títulos públicamente ante Roca ni ante nadie más, enfatizando que el otro candidato no era ni su padre ni su superior para exigirle explicaciones.
La insistencia de Roca sobre la validez nacional del título llevó a Iturralde a reafirmar que sí contaba con esta certificación oficial y terminó con una expresión coloquial dirigida al contrincante para que “se lave las orejas”, una frase utilizada para llamar la atención o corregir percepciones erróneas. Este intercambio no solo expuso diferencias personales sino también reflejó una batalla simbólica sobre credenciales y legitimidad profesional dentro del contexto político local.
Posteriormente, Luis Eduardo Siles, candidato por Unidad Por el Cambio (UPC), intervino para cuestionar directamente las propuestas económicas atribuidas a Iturralde. Siles hizo referencia a supuestos anuncios realizados por este último sobre la privatización del municipio paceño y el despido masivo de hasta seis mil funcionarios públicos. Ante esta acusación implícita, preguntó si existía algún sector municipal que Iturralde no tuviera intención de privatizar. La respuesta fue contundente y provocadora: Iturralde comparó la propiedad privada con lo público usando un argumento directo hacia Siles al señalarle que su casa es privada y sugirió irónicamente que si consideraba lo público como lo mejor debería donarla al Estado.
Además explicó con mayor detalle su propuesta política respecto a la gestión municipal: planteó concesionar bienes públicos como los buses Puma Katari a privados pero manteniendo la propiedad estatal sobre esos bienes. Esta aclaración buscó matizar las interpretaciones simplistas sobre sus propuestas económicas y posicionar su plan como una combinación entre gestión pública y participación privada.
Finalmente, Jorge Dulón del Movimiento Tercer Sistema (MTS) aprovechó su espacio para hacer un señalamiento sobre la actitud personal de Iturralde durante el debate. Dulón comentó que algunas organizaciones sociales perciben al candidato como soberbio, lo cual podría ser un obstáculo para establecer diálogos efectivos con diversos sectores sociales si llegara a ser alcalde. Ante esta crítica directa sobre su estilo comunicativo e imagen pública, Iturralde respondió diferenciando claramente el concepto de debate del diálogo: sostuvo que en un debate se confrontan ideas en una mesa redonda mientras que insinuó que otros políticos buscan prebendas más que diálogo genuino.
Este momento finalizó evidenciando las tensiones no solo políticas sino también personales entre los candidatos, poniendo énfasis en cómo cada uno interpreta los mecanismos democráticos de conversación pública y negociación política dentro del proceso electoral paceño.
En conjunto, este bloque del debate no solo mostró las diferencias programáticas entre los aspirantes sino también expuso dinámicas personales intensas y estrategias discursivas complejas destinadas a captar la atención del electorado paceño. La diversidad de idiomas utilizada durante las interacciones reflejó además aspectos culturales propios de La Paz y puso en evidencia cómo temas identitarios pueden mezclarse con cuestiones políticas tradicionales durante campañas electorales locales tan competitivas como esta

