La ciudad de La Paz vivió una intensa jornada durante la tarde del domingo, cuando un fuerte temporal acompañado de granizo afectó diversas zonas, principalmente en la parte sur. Este fenómeno climático provocó daños significativos en infraestructuras y viviendas, generando preocupación entre las autoridades y la población local.

Uno de los puntos más críticos se registró en la parte alta de Koani, específicamente en el sector Lomas de Chuamaya, donde las condiciones del terreno y la acumulación de granizo desencadenaron el colapso de una vivienda de tres plantas. Esta construcción había sido monitoreada durante los últimos cuatro años debido a su ubicación en la corona de un talud, dentro de una faja de seguridad que normalmente debería limitar riesgos. Sin embargo, las intensas precipitaciones y el peso del hielo hicieron que la estructura cediera casi por completo, poniendo en peligro no solo a sus propios ocupantes, sino también a las casas contiguas. Afortunadamente, las tres personas que se encontraban dentro lograron ser atendidas sin sufrir daños personales.

Además del colapso estructural en Koani, otras áreas experimentaron graves inconvenientes por las lluvias y el granizo. En Alto Irpavi, cerca del velódromo, una vivienda sufrió el colapso del muro debido a una inundación severa. En esta zona, el sistema de alcantarillado pluvial no pudo evacuar las aguas con eficiencia debido a que esa área presenta una depresión más baja que su entorno inmediato. La acumulación masiva de granizo —que en algunos puntos alcanzó hasta dos metros de altura— fue un factor determinante para que el sistema colapsara y permitiera que el agua ingresara con fuerza a las viviendas. Este fenómeno causó daños considerables: varias bauleras resultaron afectadas, algunos departamentos sufrieron filtraciones y se perdió completamente la pared perimetral de la casa afectada.

El temporal también impactó otras zonas residenciales como Alto Irpavi, donde el peso excesivo del granizo sobre los techos sin pendiente provocó el derrumbe parcial o total de algunas cubiertas. Estos daños estructurales afectaron vehículos estacionados y generaron pérdidas materiales significativas para los habitantes.

En cuanto al sistema hídrico natural, el río Koani presentó rebalses provocados por la acumulación de troncos junto con grandes cantidades de granizo en su parte alta. Esta situación causó desbordes entre las calles 8 y 10, afectando especialmente la vía de ingreso a esa zona y extendiéndose hasta llegar al puente ubicado en la calle 17 de Calacoto. Las vías principales resultaron intransitables o dañadas por este desborde.

Otra área vulnerable fue el sector del Faro de Achumani sobre la avenida Alexander, donde un talud o farallón con una altura aproximada entre 35 y 40 metros sufrió desprendimientos materiales debido a las condiciones climáticas adversas. Lo particular aquí es que sobre este talud se encuentran viviendas lujosas que quedaron expuestas al riesgo por la caída del material rocoso o tierra desde lo alto, poniendo en peligro tanto estas residencias como las ubicadas más abajo.

Ante esta situación compleja, los equipos municipales desplegaron brigadas para atender los sectores afectados con trabajos urgentes destinados a limpiar y verificar el estado del sistema pluvial obstruido por granizo y material arrastrado por las lluvias. Las labores se concentraron principalmente en Koani, la avenida Fuerza Naval y Alto Irpavi para mitigar los efectos negativos sobre la infraestructura urbana y prevenir futuros incidentes derivados del temporal.

Las autoridades locales reconocieron que estos eventos climáticos extremos evidencian vulnerabilidades estructurales importantes en áreas urbanas susceptibles a inundaciones y derrumbes. La combinación entre fenómenos naturales intensos como tormentas con granizo abundante y sistemas hidráulicos insuficientes puede generar impactos severos sobre viviendas e infraestructura pública esencial para la movilidad urbana.

Este episodio pone en relieve la necesidad imperiosa de fortalecer los mecanismos preventivos mediante monitoreo constante e inversiones en obras para mejorar drenajes pluviales y estabilizar terrenos inestables especialmente en sectores altos o con pendientes pronunciadas. La coordinación entre diferentes áreas municipales resulta clave para responder eficazmente ante emergencias climáticas e implementar estrategias sostenibles que protejan tanto a la población como al entorno urbano frente a futuros eventos similares.

En definitiva, lo ocurrido durante este temporal es un llamado urgente para reforzar políticas públicas orientadas hacia una gestión integral del riesgo climático en ciudades vulnerables como La Paz, donde factores geográficos y meteorológicos convergen para generar situaciones críticas que requieren atención inmediata y planificación estratégica para preservar vidas y bienes materiales

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