Después de una semana compleja marcada por interrupciones y bloqueos ocasionados por deslizamientos de tierra en la carretera que conecta Tarija con Villa Montes, la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC) anunció la reapertura del tránsito en esta vía estratégica desde la madrugada del viernes. Esta ruta es fundamental para el transporte de pasajeros y carga, siendo un corredor vital para la región, especialmente hacia la zona del Chaco. Sin embargo, a pesar de la habilitación del paso vehicular, el sector transporte ha expresado su descontento por las condiciones precarias en las que permanece la carretera y ha puesto en tela de juicio la gestión y respuesta institucional ante estas emergencias.

El gerente regional de la ABC, Víctor Calabi, explicó que los trabajos realizados durante estos días permitieron despejar varios puntos afectados por derrumbes y deslizamientos. Entre las zonas intervenidas se encuentran La Variante —ubicada entre Canaletas y Entre Ríos— un sector que sufrió severas afectaciones dificultando el tránsito. También se logró restaurar el flujo vehicular en el tramo entre Entre Ríos y Palos Blancos, con especial atención en San Simón. No obstante, reconoció que en El Zapallar, uno de los sectores más críticos debido a su geografía y condiciones climáticas, las labores se extendieron más tiempo debido a las continuas lluvias que dificultaron las tareas.

Adicionalmente, como medida provisional para mantener cierta circulación mientras se concluyen las labores principales de limpieza, se habilitó un desvío temporal en la zona de Sereré. Asimismo, se atendieron otros puntos vulnerables dentro del departamento como el angosto de Candado Grande en la carretera Tarija–Bermejo, donde también se presentaron deslizamientos. Sin embargo, Calabi lamentó los episodios de violencia verbal contra los trabajadores encargados de estas tareas; durante las intervenciones algunos ciudadanos reaccionaron con insultos hacia el personal que realizaba los trabajos de emergencia.

A pesar del esfuerzo institucional para restablecer la transitabilidad, desde el sector transporte surgieron críticas contundentes respecto a la demora y al manejo general de esta situación. Johnny Espíndola, representante del transporte ante el Comité Cívico de Tarija, denunció que muchos transportistas quedaron atrapados durante varios días en Villa Montes sin poder regresar a Tarija debido al bloqueo total o parcial de algunos tramos. Según Espíndola, fue recién a partir del miércoles cuando se permitió circular parcialmente en ciertas zonas afectadas.

El dirigente señaló que la lentitud para atender los derrumbes estuvo vinculada a una aparente falta de maquinaria adecuada para intervenir con rapidez en puntos críticos como La Variante y Palos Blancos. Esta demora generó pérdidas económicas para los choferes y empresas dedicadas al transporte debido a los tiempos muertos y rutas alternas más largas o inseguras.

Además del reclamo por el manejo inicial frente a los bloqueos, Espíndola manifestó su preocupación por el estado generalizado del pavimento durante todo este tiempo. Aseguró que no solo son los derrumbes ocasionados por las lluvias recientes lo que afecta a los vehículos sino también una gran cantidad de baches distribuidos a lo largo del trayecto. Estos daños constantes generan gastos adicionales para los transportistas debido al mantenimiento recurrente que deben realizar sobre sus unidades.

En este contexto crítico, el sector transporte amenazó con dejar de pagar peajes si no se implementan medidas concretas para garantizar condiciones adecuadas en la carretera. El cobro regular que realiza la ABC fue cuestionado porque consideran injusto abonar tarifas cuando las vías están “destrozadas” y no reciben un mantenimiento efectivo ni oportuno.

Por su parte, desde la ABC aseguraron haber gestionado recursos específicos para atender emergencias provocadas por las lluvias intensas y mantener operativas las carreteras dentro del departamento. La entidad ratificó su compromiso con continuar desarrollando trabajos permanentes de limpieza, mantenimiento y monitoreo especialmente en aquellos sectores considerados vulnerables o recurrentemente afectados por fenómenos naturales adversos.

El desafío principal radica ahora en evitar nuevas interrupciones mientras persistan las precipitaciones pluviales intensas propias de esta temporada. Mantener abierta esta vía es crucial no solo para facilitar el movimiento diario sino también para sostener la economía local basada en actividades comerciales e industriales que dependen directamente del transporte terrestre entre Tarija y Villa Montes.

En definitiva, este episodio pone sobre la mesa una problemática estructural relativa al mantenimiento vial en regiones donde factores naturales inciden fuertemente sobre infraestructuras clave. La tensión existente entre usuarios afectados —transportistas principalmente— y autoridades responsables destaca una necesidad urgente: mejorar no solo la capacidad reactiva ante emergencias sino también garantizar un mantenimiento preventivo eficaz que evite daños mayores y prolongue la vida útil del camino fundamental hacia el Chaco boliviano

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