Un reciente estudio de opinión realizado por Ipsos Ciesmori para UNITEL revela detalles significativos sobre la percepción ciudadana respecto al desempeño del presidente Rodrigo Paz. Según esta encuesta, el mandatario mantiene una aprobación del 63%, mientras que un 30% de los encuestados expresa desaprobación y un 7% se muestra indeciso o no sabe cómo valorar su gestión. Estos datos aportan una radiografía actualizada sobre el respaldo popular al presidente, en un contexto político donde las opiniones parecen estar en movimiento.
Al comparar estos resultados con los obtenidos en noviembre del año pasado, justo cuando Paz asumió el cargo presidencial, se observa que la aprobación ha experimentado una leve disminución. En aquella oportunidad, el respaldo alcanzaba el 65%, con solo un 18% de desaprobación y un considerable 17% de personas que no tenían una opinión definida. Este cambio en las cifras indica que, aunque la mayoría sigue apoyando al presidente, ha habido un desplazamiento notable entre quienes inicialmente no tenían posición clara hacia una postura más crítica.
El análisis político realizado por Óscar Ortiz aporta una interpretación valiosa sobre esta evolución en la opinión pública. Ortiz destaca que mantener un nivel de aprobación del 63% resulta bastante positivo y hasta sorprendente, especialmente considerando las dificultades recientes enfrentadas por el gobierno relacionadas con problemas en los motores y los daños ocasionados por los combustibles. Estas situaciones podrían haber afectado sensiblemente la imagen del presidente, pero a pesar de ello, el respaldo general permanece sólido.
Sin embargo, Ortiz también subraya el crecimiento significativo de la desaprobación: mientras que en noviembre apenas alcanzaba el 18%, para febrero ya se elevó al 30%. Esto sugiere que muchos ciudadanos que antes estaban neutrales o indecisos han comenzado a expresar críticas hacia la gestión presidencial. Este fenómeno puede reflejar un proceso natural de consolidación de opiniones a medida que avanza la administración y se perciben sus impactos concretos.
Un aspecto relevante que destaca el analista es la distribución geográfica del apoyo popular. Según el estudio, en El Alto solamente un 50% aprueba al presidente, cifra relativamente baja si se considera que esta ciudad y La Paz fueron claves para la llegada de Rodrigo Paz a la Presidencia. Esta situación plantea interrogantes sobre cómo se está gestionando la relación con estos sectores fundamentales para el gobierno y si existen expectativas insatisfechas o tensiones emergentes.
Por otro lado, resulta paradójico observar que en Santa Cruz —un departamento donde Paz perdió electoralmente— se registra su mayor nivel de aprobación. Esta percepción podría estar vinculada con una distancia o rechazo hacia lo que representó el anterior gobierno del Movimiento al Socialismo (MAS), lo cual favorece a Paz como figura alternativa. Sin embargo, Ortiz advierte sobre la necesidad de manejar cuidadosamente las relaciones con Santa Cruz para evitar conflictos o desgastes políticos futuros.
En conjunto, estos resultados reflejan un panorama complejo pero alentador para el presidente Rodrigo Paz. Mantener una mayoría significativa de aprobación mientras enfrenta desafíos administrativos indica una base sólida desde donde construir su gestión. No obstante, las variaciones detectadas en la desaprobación y las diferencias regionales subrayan la importancia de atender demandas específicas y consolidar vínculos con sectores clave para garantizar estabilidad política y social durante su mandato. Esta encuesta ofrece así una herramienta útil para comprender mejor las dinámicas políticas actuales y anticipar posibles escenarios futuros en la gobernabilidad del país

