En un contexto global donde la inteligencia artificial (IA) se posiciona como una de las tecnologías con mayor impacto en diversos sectores, el vicepresidente de Bolivia, Edmand Lara, ha defendido de manera enfática el papel estratégico que esta herramienta puede desempeñar en su país. Durante su participación en la reciente Cumbre de Impacto de la IA, Lara subrayó que la inteligencia artificial no solo representa un avance tecnológico, sino una oportunidad para transformar profundamente las estructuras administrativas y sociales bolivianas, especialmente en la lucha contra la corrupción y la burocracia.
El vicepresidente boliviano enfatizó que la IA tiene el potencial de mejorar sectores fundamentales como el sistema de salud, la educación y la productividad agrícola y ganadera. Estos ámbitos son pilares esenciales para el desarrollo social y económico del país andino, donde muchas comunidades aún enfrentan desafíos significativos en acceso a servicios y eficiencia productiva. La aplicación inteligente de tecnologías digitales puede significar un salto cualitativo para superar estas barreras históricas.
Sin embargo, el aspecto más destacado del discurso de Lara fue su enfoque en cómo la inteligencia artificial puede contribuir a reducir la burocracia estatal y disminuir el uso excesivo de papel, dos factores que él identifica como elementos clave que perpetúan la corrupción estructural en Bolivia. Desde su perspectiva, incorporar herramientas digitales avanzadas permitirá hacer más transparente y eficiente la gestión pública, generando mecanismos que dificulten prácticas corruptas al simplificar procesos administrativos y promover una mayor rendición de cuentas.
La visión planteada por Lara va más allá de un mero impulso tecnológico: se trata de una apuesta por una transformación institucional profunda que coloque a la tecnología al servicio del bienestar social. En este sentido, destacó que Bolivia encara una oportunidad histórica para cerrar las brechas tecnológicas internas que limitan su desarrollo y acelerar así su progreso nacional. Este avance debe sustentarse en principios que privilegien el bienestar colectivo por encima de una automatización indiscriminada o excluyente.
Una idea central expresada por el vicepresidente es que la inteligencia artificial no debe entenderse como un mecanismo para sustituir a las personas en sus labores o roles sociales, sino como una herramienta solidaria entre naciones que contribuya a fortalecer la soberanía digital del país. Este enfoque refleja una preocupación por mantener el control nacional sobre las tecnologías emergentes y evitar dependencias externas que puedan comprometer la autonomía boliviana en el ámbito digital.
Asimismo, Edmand Lara extendió un llamado explícito a trabajar conjuntamente con otras naciones, mencionando especialmente a India y haciendo un llamado amplio a toda la comunidad internacional para garantizar que los beneficios derivados de la inteligencia artificial se distribuyan de manera equitativa entre todos los pueblos. Su invitación apunta a construir un futuro digital basado en cooperación tecnológica global, evitando que los avances profundicen las desigualdades existentes o excluyan a sectores vulnerables.
Este planteamiento se inscribe dentro de una corriente creciente entre líderes del Sur Global presentes en esta cumbre internacional, quienes comparten una visión crítica respecto al uso de la IA como un bien común frente a interpretaciones que podrían convertirla en un instrumento exclusivo para intereses comerciales o hegemonías tecnológicas. Figuras como Luiz Inácio Lula da Silva o Narendra Modi también han coincidido en señalar que es indispensable promover políticas inclusivas y soberanas frente al desarrollo acelerado de estas tecnologías.
En definitiva, las palabras del vicepresidente boliviano reflejan una agenda política orientada hacia una gobernanza tecnológica democrática y socialmente responsable. La intención es construir un modelo donde las nuevas herramientas digitales sirvan para fortalecer las instituciones estatales mediante mayor transparencia y eficiencia administrativa, contribuyendo así al desarrollo integral del país sin dejar atrás a ningún ciudadano. En este sentido, Bolivia aspira a ser parte activa en los debates globales sobre inteligencia artificial, proponiendo soluciones propias adaptadas a sus realidades locales pero con vocación internacionalista.
Este posicionamiento cobra particular relevancia ante los crecientes desafíos mundiales vinculados con el control tecnológico y los riesgos asociados al mal uso o concentración del poder digital. La apuesta por integrar IA con fines sociales ofrece un camino esperanzador hacia sociedades más justas y participativas donde los avances científicos se traduzcan efectivamente en mejor calidad de vida para toda la población

