La Academia cruceña afronta la segunda fase de la competencia con una ventaja considerable tras haber logrado un resultado contundente en el partido de ida, donde se impuso por cinco goles a cero. Este marcador le otorga un margen de tranquilidad para manejar la serie, permitiéndole encarar el duelo de vuelta con una postura más segura y confiada. La diferencia obtenida es significativa, ya que le brinda la posibilidad de controlar el ritmo del juego y administrar esfuerzos sin la presión estricta de buscar un resultado favorable inmediato.

El cuerpo técnico, liderado por el entrenador Mauricio Soria, evalúa mantener la misma alineación que consiguió la goleada en Santa Cruz. De confirmarse esta estrategia, se espera que Uraezaña continúe bajo los tres palos, brindando seguridad en la portería. La defensa estaría integrada por Cabral, Valverde, Vila y Giménez, quienes formaron una línea sólida y efectiva en el encuentro anterior. En el mediocampo, Abisab Bejarano, Villarroel e Hinojosa tendrían la responsabilidad de controlar las transiciones y generar juego ofensivo desde el centro del campo. Finalmente, Vásquez y Villarroel serían los encargados de liderar el ataque celeste, aprovechando su capacidad para desequilibrar a las defensas rivales.

Una noticia alentadora para el plantel académico es que no se reportan jugadores lesionados en esta etapa decisiva. Esto significa que todo el equipo está disponible para el cuerpo técnico, lo que amplía las opciones tácticas y permite al entrenador contar con todas sus piezas clave para afrontar este compromiso crucial. La ausencia de bajas por lesión contribuye a fortalecer la moral del grupo y facilita la preparación física y estratégica para mantener el nivel mostrado en el partido de ida.

Por su parte, Blooming encara este encuentro con varias alternativas para avanzar a semifinales. Aunque una victoria o incluso un empate serían suficientes para cerrar la llave favorablemente, también les bastaría una derrota por un margen reducido gracias al resultado acumulado. Sin embargo, dentro del entorno celeste —que incluye directivos e hinchada— existe una expectativa clara: sellar su pase a la siguiente ronda con autoridad y mostrando un desempeño convincente que reafirme su competitividad.

Más allá del contexto inmediato de esta serie eliminatoria, la Academia ya proyecta sus objetivos hacia competencias internacionales. Su próximo desafío será en la Copa Sudamericana frente a San Antonio Bulo Bulo. Este enfrentamiento será decisivo pues se trata de un duelo único que definirá quién avanza a la fase de grupos del torneo continental. La cita está programada para un miércoles en el estadio Tahuichi Aguilera, escenario emblemático para los partidos internacionales del equipo cruceño. Clasificar a esta siguiente instancia implica asegurar seis partidos más —tres como local y tres como visitante— lo que representa una oportunidad valiosa tanto deportiva como económicamente para el club.

En definitiva, la Academia cruceña llega a este momento clave con una ventaja significativa y sin contratiempos físicos en su plantilla. El cuerpo técnico parece apostar por mantener una base sólida que ha demostrado eficacia reciente mientras prepara al equipo para retos mayores tanto en el ámbito nacional como internacional. La atención está puesta no solo en cerrar esta serie con buen pie sino también en consolidar su presencia en competencias continentales que significan crecimiento y proyección para el club y su afición

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