La UEFA ha tomado cartas en el asunto tras el polémico encuentro disputado entre Benfica y Real Madrid, en el que se han denunciado graves acusaciones de comportamiento discriminatorio. En concreto, se ha designado un inspector de ética y disciplina para investigar las supuestas expresiones racistas proferidas por el joven futbolista argentino Gianluca Prestianni contra el delantero brasileño del Real Madrid, Vinicius Júnior. Este hecho ha generado una importante conmoción dentro del ámbito deportivo y social, dado que involucra a figuras jóvenes en un contexto de alta competencia como es la Liga de Campeones.

El partido, correspondiente a la ida del play-off para acceder a la fase de grupos de la máxima competición europea, tuvo que ser interrumpido durante aproximadamente ocho minutos. Esta pausa se debió a la activación del protocolo anti racismo establecido por la UEFA, tras la denuncia directa de Vinicius al árbitro francés François Letexier. La denuncia surgió inmediatamente después de que Vinicius celebrara con un baile el único gol del encuentro, momento en el que Prestianni supuestamente le habría lanzado insultos racistas mientras se cubría la boca con su camiseta, una acción que acrecentó las sospechas sobre sus intenciones.

Este protocolo contra el racismo es una medida aprobada por la UEFA desde 2009, diseñada para enfrentar de forma estructurada y progresiva los incidentes discriminatorios dentro de los estadios. Se articula en tres fases: inicialmente, se detiene temporalmente el juego y se realiza un llamado a través del megáfono para que cesen los comportamientos ofensivos; si persisten, se suspende provisionalmente el partido y los equipos se retiran a los vestuarios; finalmente, si la conducta no cesa, el árbitro puede decidir suspender definitivamente el encuentro. En esta ocasión, tras la denuncia y aplicación del protocolo, el árbitro optó por detener momentáneamente el juego sin llegar a suspenderlo completamente.

Además de investigar las acusaciones contra Prestianni, la UEFA también ha abierto pesquisas sobre otros aspectos controvertidos ocurridos durante ese mismo partido. Entre ellos figura el lanzamiento de objetos desde las gradas hacia Vinicius, uno de los cuales le impactó físicamente durante el desarrollo del juego. Esta situación añade otro nivel de gravedad al ambiente vivido en Lisboa y pone en evidencia problemas relacionados con la seguridad dentro del estadio.

Por otro lado, también está bajo investigación la expulsión del entrenador del Benfica, José Mourinho. El técnico fue sancionado con tarjeta roja en el minuto 84 por protestar vehementemente ante una posible segunda amonestación para Vinicius tras una falta cometida sobre Richard Ríos. Debido a esta expulsión, Mourinho no podrá sentarse en el banquillo durante el partido de vuelta en Madrid. La normativa vigente permite además que pueda ausentarse de la conferencia de prensa previa al encuentro y delegar esta responsabilidad a uno de sus asistentes técnicos.

La reacción inmediata al incidente fue muy intensa entre los jugadores presentes. Vinicius Júnior mostró públicamente su rechazo hacia las actitudes racistas y destacó cómo estas conductas continúan siendo un problema persistente para él y su entorno familiar. Por su parte, Kylian Mbappé también manifestó su indignación frente al presunto insulto racial dirigido a su compañero brasileño. Este tipo de expresiones ponen en evidencia cómo aún persisten desafíos importantes para erradicar completamente este tipo de comportamientos en el fútbol profesional.

En respuesta a las acusaciones, Gianluca Prestianni negó categóricamente haber proferido insultos racistas hacia Vinicius y afirmó sentirse víctima de una malinterpretación por parte del jugador blanco. Además denunció haber recibido amenazas posteriores por parte de miembros del equipo madrileño a través de las redes sociales. Este intercambio público refleja las tensiones existentes y subraya la necesidad imperiosa de esclarecer los hechos mediante un proceso disciplinario riguroso e imparcial.

La UEFA ha reiterado que mantendrá informada a la opinión pública sobre cualquier avance relacionado con esta investigación una vez concluido el análisis detallado del informe oficial elaborado tras el encuentro. Este caso pone nuevamente sobre la mesa la importancia crucial que tiene aplicar protocolos estrictos contra cualquier forma de discriminación dentro del deporte para preservar los valores fundamentales que promueve este espectáculo global: respeto, igualdad e inclusión.

En definitiva, lo ocurrido en Lisboa representa un episodio delicado con repercusiones directas tanto para los clubes involucrados como para sus seguidores alrededor del mundo. La actuación rápida y firme por parte de las autoridades deportivas es fundamental para garantizar que situaciones similares no se repitan y para enviar un mensaje claro contra cualquier manifestación racista o discriminatoria dentro y fuera del terreno de juego. La investigación abierta por la UEFA será clave para definir responsabilidades y establecer posibles sanciones que contribuyan a mantener limpio e íntegro uno de los escenarios más prestigiosos del fútbol internacional

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