En una sorprendente y contundente demostración de fuerza, el Bodo Glimt logró este miércoles asestar un duro golpe al Inter de Milán, uno de los clubes más prestigiosos y finalista de la pasada edición de la Liga de Campeones. En el partido de ida correspondiente a la eliminatoria que define el acceso a los octavos de final, el equipo noruego se impuso con un marcador claro de 3-1 en su propio estadio, un recinto caracterizado por tener césped artificial y ubicado en una ciudad al norte del círculo polar ártico. Este resultado coloca al Inter en una situación crítica que pone en jaque sus aspiraciones europeas.
El encuentro dejó patente la vulnerabilidad del conjunto italiano, que no pudo desplegar la solidez defensiva ni la eficacia ofensiva que habitualmente exhibe. La derrota se selló especialmente en un lapso muy breve del encuentro, entre los minutos 61 y 64, cuando el Bodo Glimt anotó dos goles decisivos que marcaron el rumbo definitivo del partido. La ausencia de ese carácter incisivo y combativo que suele guiar a los ‘nerazzurri’ fue evidente, lo que permitió al equipo local controlar y dominar el juego durante gran parte del segundo tiempo.
Para el Inter, la vuelta en San Siro se perfila como un desafío mayúsculo. Tendrá que buscar una reacción contundente para superar un déficit de dos goles en contra. La presión será máxima para Cristian Chivu y sus jugadores, quienes deberán demostrar capacidad para revertir una situación adversa que podría significar una eliminación temprana en esta importante competición europea.
El Bodo Glimt, por su parte, salió fortalecido y con gran confianza después de esta victoria histórica. La posibilidad de avanzar a los octavos de final representa un hito sin precedentes para un club noruego en esta fase del torneo. El primer gol del partido fue una muestra clara del talento y la creatividad desplegada por los locales. A los 20 minutos, Kasper Hogh sorprendió con una jugada brillante al borde del área rival: un tacón inesperado que habilitó a su compañero Fet para rematar con comodidad y superar al arquero Yann Sommer. Este tanto encendió las alarmas en el bando italiano y evidenció la falta de contundencia ofensiva por parte del Inter.
Aunque Lautaro Martínez intentó ser el faro ofensivo para su equipo, no logró concretar sus oportunidades con claridad ni eficacia. En cambio, Pio Esposito, joven promesa surgida de las categorías inferiores ‘nerazzurras’ y apuesta personal del entrenador Chivu, logró igualar momentáneamente el marcador poco antes de la media hora tras aprovechar un balón suelto dentro del área. Este tanto dio algo de esperanza al Inter e hizo presagiar una posible remontada.
Sin embargo, pese a algunos intentos posteriores por inclinar el campo hacia el arco rival, incluidos tiros al palo tanto de Darmian como nuevamente Lautaro Martínez ya en la segunda mitad, esa reacción nunca llegó a consolidarse plenamente. El Bodo Glimt supo mantener la calma y aprovechar cada oportunidad para ampliar su ventaja.
La etapa decisiva llegó entre los minutos 61 y 64 cuando el equipo noruego desató toda su potencia ofensiva. Huauge anotó desde fuera del área con un disparo potente que se coló en la escuadra rival; curiosamente este jugador tiene pasado milanista y quiso regalarle una alegría a su exequipo con este gol pero terminó complicando aún más sus opciones. Apenas tres minutos después, Kasper Hogh completó una actuación estelar asistiendo previamente a sus compañeros y culminando con un tanto propio tras recibir un pase dentro del área que dejó sin respuesta alguna a la defensa italiana.
Con este panorama adverso, el Inter debe afrontar ahora la vuelta con urgencia absoluta: requiere anotar al menos dos goles para forzar una prórroga que mantenga vivas sus esperanzas europeas. Mientras tanto, el Bodo Glimt mantiene intacta su ilusión por clasificar a unos octavos históricos para ellos, alimentada por esta victoria contundente y por jugar ahora con ventaja considerable en uno de los estadios más emblemáticos del fútbol mundial.
Este resultado no solo pone en evidencia las dificultades actuales del Inter sino también resalta cómo equipos considerados menos favoritos pueden desafiar estructuras tradicionales gracias a planteamientos tácticos efectivos y entrega colectiva. Para la afición noruega es motivo de orgullo ver cómo su equipo se mide ante gigantes europeos con autoridad y ambición genuina. En definitiva, esta eliminatoria promete emociones intensas en su desenlace durante la próxima semana cuando se dispute el decisivo partido en San Siro

