En una jornada marcada por la tensión y las expectativas en LaLiga, el Real Madrid logró una victoria significativa frente a la Real Sociedad, un triunfo que, aunque no deslumbró por su estilo ni fluidez, cumplió con creces los objetivos estratégicos del equipo. Este resultado permite al conjunto blanco situarse de manera provisional en la cima de la clasificación, generando una presión añadida sobre el Barcelona, que ahora se ve en la obligación de ganar su próximo encuentro para evitar caer nuevamente por detrás en la tabla.
El encuentro comenzó con un impulso temprano por parte de los locales. Gonzalo, quien regresaba al once inicial tras un tiempo fuera y demostró una vez más su olfato goleador, abrió el marcador a los pocos minutos. Su actuación recordó a épocas gloriosas del club, evocando las similitudes con leyendas pasadas como Raúl González, especialmente por la manera precisa y rápida con que definió el gol. La presencia de Gonzalo en lugar de Kylian Mbappé, reservado para compromisos internacionales posteriores, fue un detalle que sorprendió a muchos aficionados y analistas.
La emoción del partido se intensificó cuando el árbitro señaló un penalti muy claro a favor de la Real Sociedad tras una falta evidente dentro del área cometida por Dean Huijsen sobre Yángel Herrera. Esta acción no solo alteró momentáneamente el ritmo del juego, sino que también puso bajo lupa el rendimiento del joven central madridista, cuya actuación ha generado debates sobre su continuidad en la selección nacional debido a ciertas imprecisiones defensivas. Mikel Oyarzabal, figura destacada del conjunto vasco y especialista desde los once metros, aprovechó esta oportunidad para igualar el marcador con un disparo potente y centrado.
Sin embargo, la reacción del Real Madrid fue inmediata y contundente. Apenas cuatro minutos después del empate visitante, Vinicius Junior fue derribado en el área generando otro penalti a favor de los blancos. Esta acción volvió a poner en evidencia la influencia del brasileño en el ataque madridista y su capacidad para generar peligro constante pese a las reservas iniciales sobre su protagonismo en este partido. El propio Vinicius convirtió desde los once metros, sumando así un récord histórico para el club al alcanzar ya doce penaltis favorables en lo que va de temporada.
Con esa ventaja recuperada, el equipo dirigido por Álvaro Arbeloa controló mejor las acciones ofensivas aunque sin mostrar demasiada verticalidad ni brillantez en su juego colectivo. La posesión predominante fue clave para mantener el dominio sobre una Real Sociedad que intentaba reorganizarse sin éxito. Fede Valverde protagonizó uno de los momentos más destacados al anotar un gol tras recibir un pase preciso dentro del área por parte de Carreras, incrementando aún más la diferencia y dejando claro que el conjunto local tenía controlado el partido.
Ya en la segunda mitad, pese a algunos ajustes realizados por la Real Sociedad con la entrada de Guedes por Wesley buscando revitalizar sus opciones ofensivas, no se modificó sustancialmente la dinámica del encuentro. El árbitro volvió a señalar otro penalti dudoso a favor del Real Madrid tras otra caída discutible de Vinicius dentro del área. A pesar de las protestas y controversias generadas por esta decisión arbitral y su posterior revisión mediante VAR –que terminó ratificando la pena máxima– Vinicius no falló desde los once metros y estableció el 4-1 definitivo.
Con esta cómoda ventaja asegurada, Arbeloa aprovechó para dar minutos a jugadores como Dani Carvajal —quien había sido objeto de debate en semanas anteriores— y David Alaba, ambos recibidos con entusiasmo por parte de la afición presente en el estadio Santiago Bernabéu. Además, Cestero también tuvo oportunidad de participar gracias a la confianza mostrada por el entrenador hacia su plantilla.
Por parte de la Real Sociedad, aunque intentaron buscar algún tipo de reacción durante los minutos finales, lo cierto es que su esfuerzo estuvo marcado más por la impotencia que por una amenaza real al dominio local. El conjunto vasco llegaba al encuentro después de una buena racha pero no pudo traducir esa dinámica positiva en puntos ni resultados frente al vigente campeón.
En conclusión, este triunfo permite al Real Madrid tomar aire y posicionarse temporalmente como líder destacado de LaLiga mientras envía un claro mensaje competitivo al Barcelona y demás rivales directos. Más allá del estilo o espectáculo ofrecido durante esta cita futbolística tan especial —celebrada además en San Valentín— los blancos lograron cumplir con sus deberes fundamentales: ganar con autoridad e imponer presión en una competición cada vez más apretada e intensa para todos los equipos implicados

