La selección de fútbol de Irak se encuentra en una posición de confianza y optimismo a menos de un mes del inicio del repechaje para la clasificación al Mundial 2026. El equipo iraquí, conocido como los ‘Leones de Mesopotamia’, se prepara para enfrentar al ganador del duelo entre Bolivia y Surinam, un cruce decisivo que definirá quién avanzará en esta etapa crucial del torneo clasificatorio. Este partido está programado para el primero de abril, y representa una oportunidad significativa para Irak de acercarse a la cita mundialista.
En este contexto, el combinado iraquí ya ha comenzado a organizar su concentración, que inicialmente tendrá lugar en Houston, Estados Unidos. Este lugar fue elegido para iniciar la preparación física y táctica, con el objetivo de llegar en óptimas condiciones al enfrentamiento decisivo. La planificación anticipada refleja la seriedad con la que el cuerpo técnico y los jugadores están abordando esta fase.
Un aspecto destacado que ha sido señalado por expertos y exjugadores es la estabilidad que presenta el plantel iraquí en comparación con sus posibles rivales. Ali Wahib, exfutbolista y actual entrenador vinculado al fútbol iraquí, ha puesto énfasis en una ventaja estratégica clave: la continuidad en las convocatorias bajo la dirección técnica de Graham Arnold. A diferencia de Bolivia y Surinam, donde se observan cambios significativos en las nóminas y estrategias, Irak mantiene un núcleo sólido y consolidado, lo que aporta claridad al armado del equipo y fortalece su identidad futbolística.
Esta continuidad no sólo favorece el entendimiento entre los jugadores dentro del campo, sino que también contribuye a un ambiente interno más armonioso y seguro. Mientras otros seleccionados están experimentando transformaciones técnicas importantes o enfrentan dificultades para conformar sus plantillas definitivas, Irak cuenta con un grupo cohesionado que conoce bien las indicaciones del cuerpo técnico. Esta situación genera una sensación de seguridad que puede resultar decisiva en partidos tan tensos como los del repechaje.
Por otro lado, las selecciones rivales presentan escenarios más complejos. Surinam enfrenta problemas relacionados con la integración de nuevos futbolistas convocados desde los Países Bajos, algunos de los cuales han mostrado reticencias a representar al país caribeño. Esta situación genera incertidumbre sobre la alineación definitiva y puede afectar la preparación del equipo. Además, Surinam continúa buscando talentos con ascendencia surinamesa para reforzar su plantilla antes del choque contra Bolivia.
En cuanto a Bolivia, el principal desafío radica en encontrar soluciones efectivas en la posición de delantero centro. El equipo nacional atraviesa una crisis goleadora que ha complicado sus opciones ofensivas durante las eliminatorias. La reciente vuelta de Marcelo Martins abre una puerta importante para el seleccionador Óscar Villegas, quien deberá decidir si apuesta por este experimentado jugador o continúa probando otras alternativas como Juan Godoy, William Álvarez, Bruno Miranda, Enzo Monteiro o Carmelo Algarañaz. La falta de definición clara en esta zona clave podría influir negativamente en el rendimiento del conjunto boliviano.
En definitiva, mientras Bolivia y Surinam lidian con cambios tácticos y estructurales dentro de sus equipos, Irak parece contar con un plantel estable y bien definido que podría aprovechar esta ventaja para avanzar hacia su objetivo mundialista. La preparación anticipada en Houston refleja el compromiso del cuerpo técnico iraquí por llegar en condiciones óptimas a este crucial encuentro. La expectativa crece entre aficionados e integrantes del plantel por lo que será un enfrentamiento intenso donde cada detalle táctico y psicológico podría marcar la diferencia rumbo al Mundial 2026

