El Congreso de Perú ha protagonizado un nuevo episodio en la prolongada crisis política que afecta al país, al aprobar la censura contra José Jerí y declarar la vacancia en la Presidencia. Este suceso marca un acontecimiento significativo, ya que representa el octavo cambio presidencial en menos de una década, un reflejo claro de la inestabilidad institucional que ha caracterizado a la nación andina desde los comicios de 2016.
La sesión parlamentaria, que concluyó poco después de las 15:00 horas, tuvo como resultado la remoción de Jerí con un contundente respaldo: 75 votos a favor, 24 en contra y 3 abstenciones. Este respaldo mayoritario evidencia la firme posición del Legislativo frente a las investigaciones que pesan sobre el mandatario interino. Su mandato fue breve, apenas cuatro meses, pero estuvo marcado por polémicas que han generado desconfianza y cuestionamientos sobre su gestión y ética.
Las acusaciones que motivaron la censura están relacionadas con una serie de reuniones semiclandestinas mantenidas con empresarios chinos vinculados a contratos estatales. Estas reuniones, aparentemente fuera del escrutinio público y formal, han suscitado sospechas sobre posibles irregularidades y conflictos de interés. Además, se han señalado presuntas anomalías en la contratación de funcionarias que previamente sostuvieron encuentros con Jerí en el Palacio de Gobierno. Estas circunstancias han alimentado un clima de incertidumbre y descontento tanto en el Congreso como en diversos sectores sociales.
José Jerí asumió la Presidencia interina en calidad de presidente del Congreso tras la destitución de Dina Boluarte, quien ejercía el cargo desde octubre del año anterior. La salida de Boluarte se sumó a una cadena de eventos políticos turbulentos que han debilitado la estabilidad gubernamental del país. La condición interina de Jerí estaba directamente ligada a su rol parlamentario; por lo tanto, al ser censurado como máximo representante del Legislativo, perdió automáticamente su estatus como jefe de Estado encargado.
Este desenlace obliga a convocar una nueva sesión para continuar con el proceso constitucional y elegir a un nuevo mandatario que pueda asumir las riendas del Ejecutivo. La cita está programada para el miércoles 18, momento en el cual se espera que los legisladores definan quién será el sucesor encargado de liderar el país en este contexto complejo.
La reiteración constante de cambios presidenciales en Perú refleja no solo las tensiones políticas internas sino también los desafíos estructurales para consolidar un gobierno estable y confiable. Cada transición abrupta genera incertidumbre económica y social, afectando directamente a los ciudadanos que buscan respuestas concretas ante problemáticas cotidianas. La ciudadanía peruana permanece expectante ante este nuevo capítulo político, consciente de que la estabilidad institucional es fundamental para avanzar hacia un futuro más sólido y democrático.
En definitiva, la reciente censura a José Jerí es una muestra más del clima político volátil que atraviesa Perú. La rapidez con la que se suceden estos cambios obliga a las autoridades y actores políticos a reflexionar sobre los mecanismos institucionales necesarios para garantizar gobiernos legítimos y estables que respondan efectivamente a las demandas sociales y contribuyan al desarrollo nacional sostenible

