En una jornada marcada por la tensión y la estrategia, el Real Madrid logró imponerse con autoridad ante la Real Sociedad, un resultado que le permite situarse como líder provisional de LaLiga y ejercer presión directa sobre el Barcelona, que ahora se ve en la obligación de vencer al Girona para no perder terreno en la clasificación. Aunque el juego del equipo blanco no brilló por su espectacularidad ni por un dominio absoluto del balón, cumplió con creces el objetivo fundamental: sumar tres puntos vitales en casa y mantener viva la esperanza en la lucha por el título.
Desde los primeros minutos, el partido se puso favorable para los locales gracias a un tempranero gol de Gonzalo, quien demostró una vez más su olfato goleador y su capacidad para aparecer en momentos decisivos. Su tanto recordó a las épocas doradas de ídolos históricos como Raúl González, emulando ese instinto letal dentro del área al aprovechar un centro preciso de Trent, que reaparecía en el once titular tras dos meses fuera. Este inicio prometedor encendió al público del Bernabéu, que esperaba una noche tranquila y dominadora para su equipo.
Sin embargo, la Real Sociedad no se dejó intimidar y rápidamente demostró que estaba dispuesta a pelear cada balón. La tensión creció cuando Dean Huijsen cometió un penalti muy claro sobre Yángel Herrera dentro del área, una acción que no solo perjudicó al Real Madrid momentáneamente sino que también puso en entredicho el rendimiento del joven central madridista, quien parece estar atravesando un bache importante justo cuando se juega su lugar en la selección nacional. La Real Sociedad aprovechó esta oportunidad con Mikel Oyarzabal, especialista desde los once metros, quien igualó el marcador con un disparo potente al centro de la portería.
El empate fue un golpe para los locales, pero duró apenas cuatro minutos. Vinicius Jr., figura indiscutible del partido y protagonista principal tras la ausencia de Kylian Mbappé —reservado para compromisos internacionales— forzó otro penalti tras ser derribado dentro del área por Aramburu. Con seguridad y temple, el brasileño convirtió desde los once metros para devolver la ventaja al Madrid y ampliar un récord histórico: este fue el duodécimo penalti favorable al equipo blanco en la temporada, una cifra nunca antes alcanzada en LaLiga.
Con esa ventaja recuperada, el conjunto dirigido por Álvaro Arbeloa encontró mayor tranquilidad y pudo desplegar un juego más pausado basado en el control posicional más que en ataques verticales inmediatos. Aun así, no renunció a buscar ampliar distancias y lo consiguió gracias a Fede Valverde. El mediocampista uruguayo culminó una jugada colectiva con un disparo colocado imposible para Remiro, consolidando así una ventaja cómoda que permitió al Madrid manejar los tiempos del encuentro durante el resto de la primera mitad.
La Real Sociedad intentó reaccionar tras el descanso introduciendo cambios ofensivos como la entrada de Guedes por Wesley, pero las modificaciones no alteraron significativamente la dinámica del partido ni lograron inquietar a fondo al conjunto madrileño. Por su parte, Hernández Maeso volvió a convertirse en protagonista polémico tras señalar otro penalti dudoso a favor del Real Madrid sobre Vinicius Jr., quien claramente exageró la caída dentro del área frente a Aramburu. A pesar de las dudas evidentes sobre esta decisión arbitral revisada por VAR sin rectificación alguna, Vinicius no desaprovechó esta nueva oportunidad desde los once metros para establecer un contundente 4-1.
Con ese marcador favorable y asegurando una victoria holgada, Arbeloa aprovechó para dar minutos a jugadores como Dani Carvajal —quien había sido objeto de debate durante las últimas semanas— recibiendo este ovaciones fervorosas por parte de una afición agradecida. También tuvieron protagonismo figuras como Alaba y Cestero, ambos con oportunidades para demostrar su valía bajo la dirección técnica actual.
Mientras tanto, la Real Sociedad mantuvo su esfuerzo hasta el final pero sin lograr revertir el resultado ni mostrar esa efectividad necesaria para competir al máximo nivel en territorio rival. Este traspié frena momentáneamente las aspiraciones vascas pese a llegar con buen momento previo y refuerza al Madrid como principal contendiente al título liguero.
En definitiva, aunque sin deslumbrar con su fútbol ni mostrar una superioridad aplastante sobre su adversario directo, el Real Madrid cumplió con eficacia su cometido fundamental: ganar y escalar hasta lo más alto de LaLiga provisionalmente. Esta victoria no solo fortalece moralmente al equipo sino que también aumenta considerablemente la presión sobre sus rivales directos como Barcelona, cuyo compromiso pendiente adquiere ahora mayor trascendencia para mantener sus opciones intactas en esta apasionante carrera por el campeonato español

