Marcelo Martins Moreno, uno de los delanteros más emblemáticos del fútbol boliviano, ha confirmado su regreso al fútbol profesional tras casi dos años de retiro. Esta noticia ha generado gran expectativa tanto en los seguidores de Oriente Petrolero, club con el que vuelve a comprometerse, como en la afición nacional que lo reconoce como el máximo goleador histórico de la Selección boliviana. El atacante ha expresado con total claridad su firme decisión de retomar su carrera deportiva con una disciplina y entrega renovadas, conscientes del enorme desafío que representa volver a competir al más alto nivel luego de un largo período alejado de las canchas.
El proceso que llevó a Martins a tomar esta determinación no fue inmediato ni sencillo. Según explicó, las conversaciones con la dirigencia de Oriente Petrolero jugaron un papel fundamental en la gestación de su retorno. Aunque en un principio la idea podía parecer poco realista o incluso una “locura”, él confía plenamente en su preparación física y profesionalismo para afrontar esta nueva etapa. Su trayectoria está marcada por un compromiso constante y riguroso con cada club donde jugó, una característica que asegura mantendrá intacta para contribuir al éxito del equipo. Este compromiso se traduce en una promesa explícita de entrenar intensamente y estar al máximo para aportar a la institución, demostrando así que su vuelta no es un simple acto simbólico sino un proyecto serio y ambicioso.
El contexto personal que rodea el retiro temporal de Martins es particularmente conmovedor. El futbolista reveló que uno de los factores más dolorosos que afectaron su decisión fue la muerte de su padre, figura central en su vida a quien describió como su héroe y maestro. Esta pérdida profunda le hizo perder la motivación y alegría por jugar al fútbol, algo que había sido parte esencial de su identidad durante muchos años. Sin embargo, el vínculo con Oriente Petrolero ha significado para él una recuperación emocional significativa, devolviéndole el entusiasmo por patear el balón y reencontrarse con esa pasión que creía haber perdido. Esta dimensión humana añade una carga emocional importante a su regreso, mostrando cómo el deporte puede ser también un camino para sanar heridas personales.
Más allá del ámbito local y del club, Martins mantiene viva la aspiración de volver a vestir la camiseta nacional. Su meta es alcanzar óptimas condiciones físicas en Oriente Petrolero para luego aspirar a ser convocado nuevamente por la Selección boliviana. Aunque reconoce que esa posibilidad dependerá directamente de su rendimiento dentro del club, asegura mantener contacto constante con el cuerpo técnico nacional y no ha perdido el sueño de disputar un Mundial con Bolivia. Este objetivo personal se presenta como una motivación adicional para trabajar arduamente y recuperar el nivel competitivo que lo llevó a ser uno de los delanteros más destacados del país.
Finalmente, Marcelo Martins dejó claro que primero pondrá toda su energía y dedicación en Oriente Petrolero antes de pensar en cualquier otra meta deportiva. Su intención es demostrar dentro del campo que todavía puede ser el goleador efectivo y decisivo que fue en años anteriores. El deseo profundo de dedicarle cualquier logro futuro a la memoria de su padre añade un componente emotivo muy fuerte a esta nueva etapa profesional. En definitiva, este retorno representa no solo una oportunidad deportiva sino también un proceso personal cargado de significado para uno de los futbolistas más reconocidos e influyentes del fútbol boliviano contemporáneo

