Las autoridades meteorológicas han emitido una alerta por la llegada de una nueva ola de calor que afectará principalmente al departamento de Tarija, con especial énfasis en la región del Gran Chaco, así como a otros departamentos del país. Este fenómeno climático se pronostica que tendrá lugar desde el lunes 9 hasta el viernes 13 de febrero, con temperaturas extremas que podrían poner en riesgo la salud y el bienestar de la población.
Los informes indican que la sensación térmica en la Región Autónoma del Gran Chaco podría alcanzar niveles alarmantes, llegando hasta los 49 grados centígrados. Esta situación no se limitaría únicamente a esta zona, sino que se prevé que también impacte a los departamentos de Chuquisaca, Santa Cruz, Beni y Pando. Además, se esperan vientos que oscilarán entre leves y fuertes provenientes del noreste, lo cual podría influir en la percepción del calor y en las condiciones atmosféricas generales durante este periodo.
Frente a este escenario meteorológico adverso, las autoridades han lanzado una serie de recomendaciones dirigidas a la población para minimizar los riesgos asociados a las altas temperaturas. Entre las medidas sugeridas está evitar la exposición directa al sol durante las horas centrales del día, específicamente entre las 10:00 y las 17:00 horas, cuando los niveles de radiación ultravioleta alcanzan su punto más alto. Esta restricción horaria busca proteger especialmente a quienes deben permanecer al aire libre por motivos laborales o personales.
Además, se enfatiza la importancia de mantener una adecuada hidratación mediante el consumo abundante de líquidos, lo cual es fundamental para prevenir problemas relacionados con el golpe de calor o la deshidratación. Se recomienda también el uso de lentes oscuros para proteger los ojos de la radiación solar intensa y vestir ropa ligera pero que cubra brazos y piernas para reducir la exposición directa al sol y evitar quemaduras cutáneas.
Los expertos en salud pública han advertido sobre los posibles efectos negativos que esta ola de calor puede tener en segmentos vulnerables de la población, tales como niños pequeños, adultos mayores y personas que padecen enfermedades crónicas. Estas condiciones pueden agravar patologías existentes o provocar complicaciones derivadas del estrés térmico. Por ello, hacen un llamado urgente a adoptar todas las medidas preventivas necesarias para salvaguardar la salud colectiva.
La alerta vigente subraya además la necesidad de una coordinación efectiva entre instituciones gubernamentales y comunidades locales para implementar estrategias que mitiguen los impactos del calor extremo. Esto incluye desde campañas informativas hasta acciones concretas para garantizar el acceso a agua potable y espacios adecuados para refugiarse durante las horas más calurosas del día.
En definitiva, esta nueva ola de calor representa un desafío significativo para las regiones afectadas debido a sus potenciales consecuencias sanitarias y ambientales. La preparación adecuada y el cumplimiento riguroso de las recomendaciones emitidas son claves para reducir riesgos y proteger a quienes habitan en estas zonas durante el periodo crítico señalado por los pronósticos meteorológicos

