En el municipio de Guayaramerín, un grave incidente de violencia tuvo lugar la noche del sábado 7 de febrero, cuando dos individuos armados protagonizaron una balacera contra una vivienda deshabitada. El ataque se registró alrededor de las 23:00 horas en una zona residencial comprendida entre las calles Hernando Siles, Nicolás Suárez y Riberalta. Según el reporte inicial proporcionado por el fiscal departamental del Beni, Alexander Mendoza, los agresores realizaron al menos 24 disparos dirigidos directamente hacia el inmueble.
Este hecho generó alarma en la comunidad local debido a la intensidad y la naturaleza del ataque, que pudo haber terminado en una tragedia. La vivienda atacada estaba bajo el cuidado de una mujer, cuyo hijo era la persona que habitualmente residía en ella. No obstante, en el momento del incidente, este joven no se encontraba en la casa; había salido con urgencia para visitar a un familiar en un hospital cercano. Esta circunstancia fortuita evitó que la agresión tuviera un desenlace fatal.
El fiscal Mendoza indicó que los atacantes circulaban a bordo de una motocicleta y que sus disparos fueron realizados con intención directa contra la persona que se esperaba estuviera en la vivienda. La investigación preliminar apunta a que los agresores contaban con información precisa sobre la presencia habitual del joven y buscaban acabar con su vida. Por esta razón, las autoridades han iniciado un proceso legal bajo la figura de asesinato en grado de tentativa.
Este incidente pone de manifiesto las preocupaciones sobre la seguridad ciudadana en Guayaramerín y subraya la necesidad de fortalecer los mecanismos de protección frente a actos violentos relacionados con posibles conflictos personales o criminales. La detención e identificación de los responsables es clave para garantizar justicia y evitar que hechos similares vuelvan a ocurrir.
Asimismo, este caso refleja cómo circunstancias inesperadas pueden cambiar radicalmente el destino de las personas implicadas. La ausencia momentánea del joven fue crucial para salvar su vida, pero también evidencia el riesgo constante al que pueden estar expuestos quienes viven o cuidan determinadas propiedades o personas dentro de comunidades afectadas por inseguridad.
La investigación continúa abierta para esclarecer los motivos detrás del ataque y establecer responsabilidades legales. Mientras tanto, las autoridades locales trabajan para reforzar la vigilancia y brindar apoyo a los afectados por este acto violento que conmocionó a Guayaramerín, dejando en evidencia los desafíos existentes para garantizar un entorno seguro para todos sus habitantes

