Ante las recientes denuncias y reclamos provenientes de diversos sectores sobre la calidad de la gasolina disponible en el mercado nacional, Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) ha puesto en marcha un plan integral de revisión y control que abarca toda la cadena de suministro del combustible. Este proceso exhaustivo se activó inmediatamente tras conocerse las inquietudes ciudadanas y busca garantizar que cada litro de gasolina cumpla con los estándares técnicos y normativos establecidos.
El análisis técnico implementado por YPFB no se limitó a un solo eslabón, sino que abarcó desde las plantas de origen situadas en países vecinos como Chile, Argentina y Paraguay, hasta la recepción del combustible en territorio nacional, su almacenamiento, transporte, proceso de refinación y finalmente su distribución a los surtidores. Para ello, la petrolera estatal coordinó estrechamente con las autoridades competentes y la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), lo que permitió una supervisión rigurosa en cada etapa del proceso.
Como parte de las medidas adoptadas, YPFB incorporó controles reforzados que incluyen parámetros adicionales de monitoreo para detectar cualquier desviación en la calidad del combustible. Un aspecto fundamental de esta estrategia fue asegurar que la mezcla con etanol se realice con uniformidad y bajo estrictos criterios de calidad, ya que este componente es clave para elevar el octanaje del combustible a niveles superiores a 85, conforme a las normas vigentes. Este paso es crucial para mantener el rendimiento óptimo del motor y evitar daños a los vehículos.
Además, para robustecer el sistema de control y verificar objetivamente la calidad del combustible distribuido, se implementaron muestreos adicionales certificados por entidades internacionales acreditadas. Los análisis realizados tanto en los puntos de origen como en destino incluyeron parámetros específicos como la concentración de gomas y manganeso, elementos que pueden afectar negativamente el funcionamiento del motor si están presentes en exceso.
Durante esta revisión detallada se detectaron casos puntuales donde ciertos tanques contenían gasolina residual con parámetros inferiores a lo esperado. Estos lotes correspondían a adquisiciones previas y mostraban concentraciones elevadas de gomas y manganeso. En respuesta, YPFB procedió al aislamiento inmediato de estos productos para estabilizarlos conforme a las normas técnicas vigentes antes de su distribución al público consumidor.
No obstante estas situaciones específicas, los resultados generales confirmaron que tanto la gasolina importada como la producida nacionalmente cumple estrictamente con las especificaciones técnicas requeridas para ser considerada gasolina base. Con un índice antidetonante (RON) entre 78 y 84 antes de la adición del etanol, el combustible está apto para su uso seguro y eficiente en vehículos particulares.
YPFB reconoce que está trabajando sobre un sistema heredado que presenta desafíos históricos en cuanto al control y calidad del combustible. Sin embargo, enfatiza su compromiso con la mejora continua mediante verificaciones rigurosas realizadas diariamente durante todo el año. La empresa estatal asegura a la población que puede consumir el combustible disponible en todo el territorio nacional con total confianza y tranquilidad.
Esta respuesta integral busca atender las preocupaciones manifestadas por distintos sectores sociales e industriales sobre la calidad del combustible, buscando no solo corregir deficiencias detectadas sino también prevenir futuras incidencias mediante un sistema robusto de monitoreo y control. La iniciativa representa un esfuerzo significativo para preservar la confianza ciudadana en un servicio esencial para el desarrollo económico y social del país

