Desde principios de 2025, la plataforma digital conocida como X se encuentra bajo el escrutinio de la justicia francesa, que ha iniciado una investigación judicial motivada por denuncias presentadas por varios diputados. Estas denuncias apuntan a un posible sesgo en los algoritmos que rigen el funcionamiento de la plataforma, lo que habría podido afectar el modo en que se presentan y distribuyen los contenidos a sus usuarios. Este cuestionamiento sobre la imparcialidad y transparencia de los sistemas automatizados ha generado una preocupación significativa en el ámbito político y social, dado el impacto que estas tecnologías tienen en la difusión de información.
Con el avance de las pesquisas, la investigación ha ampliado su alcance más allá del posible sesgo algorítmico. Ahora se incluyen indagaciones sobre delitos más graves, como la presunta complicidad de X en la difusión de pornografía infantil. Además, se ha puesto bajo la lupa el papel desempeñado por Grok, el asistente basado en inteligencia artificial que opera dentro de la plataforma. Se le atribuye un rol en la propagación de contenidos negacionistas y en la circulación de imágenes falsas con contenido sexual, lo que añade una dimensión crítica a las responsabilidades legales y éticas de quienes gestionan esta tecnología.
En este contexto, las autoridades judiciales francesas llevaron a cabo un allanamiento en los locales que X posee en Francia el martes 3 de febrero de 2026. Esta acción forma parte del proceso para recopilar evidencias y esclarecer los hechos denunciados. Como parte del avance investigativo, se ha convocado a declarar al propietario de la plataforma, Elon Musk, junto con Linda Yaccarino, exdirectora general de X. Las citaciones para sus declaraciones han sido programadas para realizarse voluntariamente el 20 de abril de 2026 en París, según informó la fiscalía local mediante un comunicado oficial.
El llamado a declarar también incluye a varios trabajadores vinculados a X, quienes deberán presentarse entre el 20 y el 24 de abril del mismo año para brindar testimonio sobre las operaciones internas y las posibles irregularidades detectadas. La fiscalía ha destacado que está adoptando un enfoque constructivo frente a esta investigación, optando por solicitar las declaraciones de Musk y Yaccarino bajo una modalidad voluntaria en lugar de medidas coercitivas inmediatas. Esta estrategia apunta a facilitar la colaboración entre las partes involucradas para avanzar en una resolución clara y justa.
La investigación sobre X no solo refleja una preocupación puntual respecto a una plataforma tecnológica específica, sino que pone sobre la mesa debates más amplios sobre la regulación del ecosistema digital y los desafíos éticos asociados al uso creciente de inteligencia artificial. La manera en que estas herramientas son diseñadas y utilizadas puede tener consecuencias directas sobre la calidad del contenido accesible para millones de usuarios, así como sobre la protección frente a delitos graves como la explotación infantil o la desinformación masiva. En este sentido, el caso francés constituye un precedente relevante para futuras normativas y prácticas nacionales e internacionales relacionadas con plataformas digitales.
Para los usuarios y para el público general, estos hechos subrayan la importancia de exigir mayor transparencia y responsabilidad a las empresas tecnológicas que operan algoritmos complejos capaces de influir significativamente en las percepciones sociales y políticas. La investigación judicial continúa abierta y seguirá siendo objeto de atención pública debido al perfil destacado del propietario involucrado y al impacto potencial que pueden tener sus resultados tanto para X como para el sector tecnológico global

