Miles de mineros en Bolivia participaron este sábado en la tradicional procesión conocida como el descenso del Cristo crucificado, denominado Tata Q’ajcha, que se realiza desde el emblemático Cerro Rico de Potosí. Esta celebración, reconocida como Patrimonio Cultural de Bolivia, busca además obtener un reconocimiento internacional por parte de la Unesco.

El Tata Q’ajcha es una ceremonia folclórica que forma parte esencial del Carnaval Minero. La procesión inicia en el Sumaj Orko, que en quechua significa “gran cerro”, y culmina en la ciudad de Potosí. Durante el recorrido, la imagen del Cristo crucificado destaca junto a la Virgen de la Candelaria, combinando elementos de la fe católica con la identidad minera de la región.

Esta tradición fusiona la devoción religiosa con la actividad minera, reflejando la coexistencia de creencias en deidades que, según la cosmovisión local, habitan también en el interior de las minas. La festividad es protagonizada por numerosos mineros organizados en cooperativas, quienes mantienen viva esta expresión cultural que resalta la historia y el trabajo del sector minero en Bolivia

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