El presidente ha logrado sortear las limitaciones constitucionales que restringen sus viajes y se prepara para enfrentar un escenario político complejo en la Asamblea Legislativa, donde la situación podría complicarse si figuras como Tuto, Manfred y Lara deciden adoptar una postura más agresiva.
Rodrigo Paz ha demostrado un manejo eficiente de diversos ámbitos públicos, mostrando versatilidad para abordar temas desde la problemática de los avasallamientos en un ambiente caluroso hasta participar con protagonismo en eventos internacionales como la Cumbre de la CAF en Panamá. Aunque la ausencia en Davos fue un revés, su presencia en Panamá permitió consolidar una modalidad de gobierno a distancia, destacando encuentros con líderes como Lula da Silva y la firma de un decreto que exonera del IVA a las importaciones de combustibles, lo que implica una renuncia estatal a una parte significativa de ingresos fiscales.
La representación boliviana en la cumbre fue amplia, incluyendo a ministros clave de economía, figuras influyentes y miembros de la familia Paz, como Jaime Paz Pereira, quien cuenta con experiencia en la CAF y probablemente actuó como anfitrión. Durante el evento, la CAF anunció préstamos por 3.100 millones de dólares, mientras que el BID comprometió otros 4.500 millones. Aunque en campaña Paz había planteado alternativas para mejorar la solvencia, como la repatriación de capitales, finalmente optó por incrementar el endeudamiento, que ya acumula una cifra considerable y cuyo servicio ha superado los ingresos por deuda en 2025.
El debate sobre la deuda externa aún no ha cobrado fuerza, en parte porque se mantienen los llamados 100 días de gracia para el nuevo gobierno. Sin embargo, las bancadas opositoras, especialmente la de Libre, observan con interés y se preparan para una posible ofensiva política. Tuto ha intensificado su presencia pública y ajusta su discurso, mientras que los sectores libertarios, influenciados por figuras como Javier Milei, podrían cuestionar el aumento del endeudamiento debido a sus implicaciones inflacionarias. Estas dinámicas políticas podrían abrir espacio para alternativas externas como la de Dunn.
En la Asamblea Legislativa, las alianzas y lealtades aún no han sido plenamente probadas. El Partido Demócrata Cristiano (PDC) y la agrupación Unidad suman una mayoría simple en ambas cámaras, pero la influencia de actores como Lara podría alterar el equilibrio, especialmente si decide pasar de las críticas en redes sociales a una acción política más directa. Recientemente, en Panamá, se registró un encuentro que podría haber abordado estas tensiones, evidenciado por la presencia de Lara en una sesión del Parlamento Andino coincidente con la cumbre y su posterior invitación al diálogo por parte del presidente del Tribunal Supremo de Justicia.
El gobierno de Paz ha modificado su estrategia tras un inicio confrontacional que resultó en reveses como la derrota con la Ley 5503, dificultades en Tariquía y conflictos con gobiernos subnacionales, que por ahora no ofrecen perspectivas alentadoras. A pesar de que apenas se cumplen tres meses desde su asunción, el escenario político nacional anticipa desafíos importantes.
En el ámbito territorial, la ausencia de figuras como Evo Morales y la limitada actividad de líderes del MAS han dejado un vacío en la competencia política, mientras que otras fuerzas, como el MTS, han optado por candidatos alejados del populismo tradicional. Esto ha despejado el camino para que el gobierno intente expandir su influencia en las regiones, aunque enfrenta la resistencia de actores locales que aún evalúan su posición ante esta dinámica.
La estrategia de Paz Pereira, basada en consolidar poder mediante alianzas territoriales, ha generado opiniones divididas entre analistas, algunos de los cuales comparan esta táctica con prácticas criticadas en el pasado, como el uso del gobierno amigo para obtener apoyo. Mientras tanto, partidos como Unidad Nacional carecen de estructuras departamentales sólidas, y otros grupos emergentes buscan aliados con cautela, cuestionando la conveniencia de sumarse a estas coaliciones.
En ciudades clave como La Paz, Santa Cruz, Cochabamba y Tarija, líderes locales como Luis Revilla, Luis Fernando Camacho, Ramón Daza, Adrián Oliva y Luciana Campero continúan evaluando sus opciones políticas, mientras que Edmand Lara mantiene una influencia significativa en El Alto, aunque su estrategia anárquica no ha demostrado ser completamente efectiva.
Finalmente, es importante recordar que en procesos electorales anteriores, los candidatos considerados favoritos no siempre lograron imponerse, un hecho que debería ser tomado en cuenta por quienes buscan consolidar su poder en el actual contexto político. La complejidad del escenario nacional exige una lectura cuidadosa y una adaptación constante para enfrentar los retos que se avecinan

