La crisis en el sistema de salud de Tarija sigue evidenciándose con fuerza. Una Comisión Nacional de Salud visitó recientemente la región para evaluar la situación en los principales centros hospitalarios, en medio de constantes reclamos por la falta de personal, insumos, equipamiento y la paralización de obras fundamentales. Entre las demandas más urgentes destacan la finalización del Hospital Oncológico y la necesidad de reforzar el recurso humano especializado en oncología.
Esta fiscalización, impulsada por el Ministerio de Salud y Deportes, se realizó a solicitud de autoridades legislativas y busca identificar in situ las carencias que afectan a la atención médica, superando los informes administrativos que no reflejan la realidad en terreno. La inspección abarcó importantes establecimientos como el Hospital Regional San Juan de Dios (HRSJD), el Hospital Materno Infantil y el Hospital Oncológico, con planes de extender las visitas a centros en Bermejo y Yacuiba.
Autoridades del ministerio reconocieron que la problemática sanitaria en Tarija es parte de un desafío estructural a nivel nacional, caracterizado por deudas acumuladas, falta de equipamiento y personal, así como infraestructura insuficiente para cubrir la demanda creciente. La ministra de Salud y Deportes destacó que la actual gestión heredó un sistema colapsado y con limitaciones que se evidencian con mayor intensidad en regiones alejadas.
En el Hospital Regional San Juan de Dios, principal centro de referencia, persisten deficiencias en equipamiento y recursos humanos, además de una infraestructura deteriorada y saturada por la alta afluencia de pacientes. El Hospital Materno Infantil, aunque relativamente nuevo, no opera a plena capacidad debido a la carencia de insumos y especialistas, situación atribuida al nivel central del Estado. En las provincias, hospitales como el Virgen de Chaguaya en Bermejo enfrentan problemas similares, agravados por la falta de renovación de contratos para médicos y personal administrativo, lo que pone en riesgo la continuidad de los servicios.
En Yacuiba, el Hospital Fray Quebracho, catalogado como de tercer nivel, no ha iniciado operaciones plenamente por la ausencia de equipamiento y personal asignado, lo que genera una sobrecarga en el Hospital Rubén Zelaya, de segundo nivel, que debe absorber una demanda que supera su capacidad.
Uno de los casos más emblemáticos es el del Hospital Oncológico, cuya construcción lleva más de diez años sin concluirse. Esta obra representa un compromiso pendiente con los pacientes oncológicos de la región. La demora se atribuye a problemas legales con la empresa constructora, falta de financiamiento, ausencia de equipamiento esencial como el equipo de radioterapia y decisiones administrativas inconclusas. Organizaciones de apoyo a pacientes con cáncer han solicitado que este proyecto sea declarado prioridad nacional para garantizar su pronta finalización y evitar que pacientes deban trasladarse a otras ciudades para recibir tratamiento, lo que implica costos elevados y dificultades para quienes enfrentan enfermedades graves.
En el área de oncología pediátrica del Hospital Regional San Juan de Dios, la situación es crítica. Según el oncólogo responsable, el servicio ha colapsado tras atender más de 50 casos de cáncer infantil en los últimos cinco años. La principal problemática es el hacinamiento, por lo que se ha planteado el traslado de este servicio al Hospital Materno Infantil, que cuenta con la infraestructura adecuada. Sin embargo, la falta de personal especializado limita la ampliación y mejora de la atención. Se solicita que esta problemática sea priorizada a nivel ministerial para implementar soluciones efectivas.
En resumen, la evaluación realizada por la Comisión Nacional de Salud pone en evidencia las múltiples carencias del sistema hospitalario en Tarija, que requieren atención urgente para mejorar la calidad y cobertura de los servicios médicos, especialmente en áreas sensibles como la oncología. La coordinación entre autoridades locales y nacionales será clave para superar esta crisis y garantizar el acceso a tratamientos adecuados para la población

