Kevin Soni y Eliaquim Mangala llegan a Bolivia con un propósito que va más allá de ser simples incorporaciones en el fútbol local. Ambos jugadores traen consigo trayectorias marcadas por altibajos y comparten el anhelo de retomar su mejor nivel deportivo. Según el representante que maneja sus carreras, su decisión de unirse a Oriente Petrolero no responde a motivos económicos, sino a la búsqueda de continuidad y confianza en sus rendimientos.
La incorporación de estos dos futbolistas ha generado gran impacto en el mercado nacional e incluso ha trascendido fronteras. No es habitual que jugadores con experiencia en ligas europeas de alto nivel opten por el fútbol boliviano como plataforma para relanzar sus carreras, lo que añade un matiz especial a sus fichajes.
Kevin Soni, delantero camerunés de 27 años, se formó en el fútbol francés y debutó profesionalmente en el Girondins de Burdeos. Posteriormente, tuvo pasos por clubes españoles como Girona, Celta de Vigo y Villarreal, donde adquirió valiosa experiencia. Su última etapa fue en el Zelez Pancevo de Serbia, pero en los últimos cuatro años su producción goleadora ha sido limitada, con apenas dos tantos anotados. En Oriente Petrolero, bajo la dirección técnica de David González, Soni aspira a recuperar su confianza y consolidarse como un referente en ataque.
Por su parte, Eliaquim Mangala, defensor central francés de 34 años, cuenta con un currículum destacado. En su momento, Manchester City pagó cerca de 45 millones de euros por su fichaje, y durante su paso por el club inglés formó parte de una etapa exitosa, obteniendo varios títulos. Además, defendió a equipos como Everton, Porto, Valencia y Saint-Étienne. Su último club fue Estoril Praia, aunque en los últimos años las lesiones han limitado su continuidad en el campo. A nivel internacional, Mangala representó a Francia y fue subcampeón de la Eurocopa 2016, un logro que lo sitúa entre los futbolistas de élite. Actualmente, busca reencontrarse con su mejor versión desde un nuevo entorno.
Ambos jugadores ven en el fútbol boliviano una oportunidad para revitalizar sus carreras. Su llegada a Oriente Petrolero simboliza un compromiso con el desafío de recuperar protagonismo y demostrar que aún tienen mucho por ofrecer. El club los recibe con expectativas altas, consciente de que su experiencia y talento pueden ser claves para el equipo, mientras ellos persiguen la posibilidad de escribir un nuevo capítulo en sus trayectorias deportivas

