El aumento del caudal del río Pilcomayo genera preocupación entre las comunidades ubicadas a lo largo de sus riberas, debido a los daños que ya se han registrado en caminos y la amenaza latente de desbordes. A pesar de que las lluvias cesaron en algunas áreas, las precipitaciones continúan en la cuenca alta, lo que incrementa el riesgo de inundaciones repentinas.

La comunidad indígena Weenhayek ha declarado estado de emergencia y mantiene una alerta constante, tras el desborde de quebradas y atajados provocado por las recientes lluvias. Las afectaciones se concentran principalmente en la primera y tercera sección de su territorio, donde se han producido cortes en las vías de comunicación y daños materiales que comprometen la seguridad y la conectividad de las poblaciones locales.

Las zonas más vulnerables se encuentran en la margen derecha del Pilcomayo, desde Capirendita y San Antonio hasta la frontera en la región de D’Orbigny. La dirigencia indígena ha señalado la ausencia de soluciones estructurales adecuadas y ha manifestado su preocupación por la insuficiencia de las medidas de mitigación implementadas en los puntos críticos. Además, han recordado las solicitudes de traslado presentadas en años anteriores, las cuales no han recibido respuesta.

Frente a esta situación, la Nación Weenhayek ha anunciado la entrega de comunicaciones oficiales a las autoridades regionales y municipales para solicitar asistencia urgente a las comunidades aisladas. También demandan la intervención inmediata del Gobierno Nacional y de los representantes legislativos del departamento, así como la conformación de una comisión técnica que realice una inspección presencial para evaluar los daños. Advierten que la falta de una respuesta oportuna podría derivar en consecuencias humanas irreparables.

De acuerdo con los monitoreos realizados, el río alcanzó niveles significativos, con un pico de 6,69 metros en Puente Aruma y 3,68 metros en el sector de la Bomba en Villa Montes. En una evaluación preventiva, la Unidad de Seguridad Ciudadana, junto con representantes comunitarios, no detectó desbordes ni viviendas afectadas en el margen derecho, pero mantienen una vigilancia constante para reaccionar ante cualquier eventualidad.

Se prevé que, si las lluvias persisten, las comunidades situadas en la zona baja del río, como Esmeralda, Cutaiqui, Resistencia, Cardonal y Crevaux, puedan ser las primeras en sufrir daños. Por tal motivo, las autoridades recomiendan a los habitantes evitar acercarse a las riberas para proteger su integridad física.

La preocupación por la crecida del Pilcomayo también se extiende a las comunidades ribereñas en Argentina, donde se realizan trabajos urgentes para evitar que el río cambie su cauce. En Santa Victoria Este, comunarios y personal municipal están colocando sacos de arena en las orillas con el fin de contener el avance del agua y minimizar los impactos de una posible inundación

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