Campesinos beneficiarios del programa Prosol, que impulsaron la creación de tres plantas productivas pero quedaron inconclusas, han establecido un acuerdo con una universidad estatal para rescatar estos proyectos. La iniciativa busca brindar apoyo técnico y legal para reactivar las plantas destinadas a la producción de jugos y mermeladas, así como la fabricación de tubería de plástico y malla antigranizo.
Según la dirigente campesina Trinidad Constancio Alvarado, el convenio firmado el año pasado representa un avance significativo en la búsqueda de soluciones. Explicó que, tras el estancamiento de los proyectos debido a observaciones sobre la falta de estudios técnicos y otras deficiencias señaladas por la administración gubernamental actual, recurrieron a la universidad para recibir el respaldo necesario. La gobernación, responsable inicialmente de impulsar estas iniciativas a través de la Unidad Gestora del Prosol, no cumplió con su rol, lo que motivó esta alternativa.
El financiamiento para completar las plantas será gestionado mediante la Coordinadora Departamental de Organizaciones Económicas Campesinas, entidad que cuenta con el apoyo de organismos internacionales interesados en brindar respaldo económico. La dirigente destacó que estas entidades valoran positivamente los proyectos y están dispuestas a colaborar para beneficiar a los pequeños productores rurales.
Los esfuerzos iniciales se concentrarán en realizar estudios detallados sobre la producción y el mercado, con el fin de determinar el monto necesario para concluir las plantas de jugos y mermeladas, así como la planta de tubería de plástico, que cuenta con el 80% de la materia prima disponible. Además, se trabajará en la búsqueda de mercados para los productos que se generen.
En particular, la planta de tubería de plástico es considerada estratégica, dado que existe una demanda creciente para conexiones de gas domiciliario y sistemas de riego tecnificado, aspectos fundamentales para el desarrollo agrícola local. La dirigente resaltó que durante los últimos cinco años las autoridades no atendieron estas necesidades, afectando el progreso de los productores.
El programa Prosol, que otorga un aporte anual de 2.500 bolivianos a cada familia campesina para proyectos productivos, había contado con la participación de aproximadamente 2.500 familias en estas iniciativas. Sin embargo, la paralización de las plantas también provocó la suspensión temporal del programa para los emprendedores, situación que se busca revertir con el nuevo convenio y el apoyo técnico y financiero en marcha

