Después de la publicación de los resultados de la primera vuelta electoral el 17 de agosto, comenzaron a surgir indicios de tensiones dentro de la dupla presidencial conformada por Paz y Lara, aunque el Partido Demócrata Cristiano (PDC) se encargó de desmentir dichas versiones, calificándolas como simples especulaciones.
A lo largo de la campaña para la segunda vuelta, se notó una clara distancia entre ambos candidatos durante los actos públicos. Un momento clave que evidenció esta situación fue la firma de un acuerdo contra la guerra sucia ante el Tribunal Supremo Electoral (TSE), en la cual Edmand Lara, aspirante a la vicepresidencia, se negó a estampar su firma, desafiando así la postura oficial del partido.
Durante el proceso de transición gubernamental, Lara manifestó dificultades para establecer comunicación con Rodrigo Paz y cuestionó la legitimidad de algunas reuniones que sostuvo el presidente electo, lo que profundizó la percepción de desavenencias internas en el binomio político

