El desempeño ofensivo de la Selección Boliviana ha generado preocupación tras una serie de resultados negativos en sus recientes encuentros internacionales. El equipo sufrió derrotas contundentes frente a Rusia (3-0), Corea del Sur (2-0), Japón (3-0) y Perú (2-0), evidenciando dificultades para encontrar la portería rival. El empate 1-1 ante Panamá rompió una larga racha sin anotaciones, pero apenas alivió la sequía goleadora que afecta al conjunto nacional.

La carencia de efectividad en ataque se ha convertido en un problema recurrente que preocupa a seguidores y analistas. Para aspirar a clasificar en competencias internacionales, Bolivia requiere más que esfuerzo; necesita concretar goles que se traduzcan en victorias. Aunque el talento individual está presente en el plantel, la falta de una propuesta táctica clara, con intensidad y cohesión colectiva, limita el aprovechamiento de esas cualidades.

El tiempo es un factor clave, y el cuerpo técnico debe enfocarse en corregir errores y consolidar un estilo de juego que potencie las virtudes del equipo antes de que la situación se complique aún más. Entre las demandas de la afición destaca la inclusión prolongada de Willan Álvarez en el campo, con la esperanza de que pueda demostrar su capacidad goleadora y convertirse en una alternativa sólida en la delantera, similar a la oportunidad que tuvo en su momento Carmelo Algarañaz.

El último triunfo de Bolivia sobre Panamá data del 20 de agosto de 2008 en Santa Cruz de la Sierra, con un gol decisivo de Diego “Manacha” Cabrera. Este dato refleja la urgencia de mejorar el rendimiento ofensivo para conseguir resultados positivos en el futuro cercano

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